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ELA y LAB convocan una jornada de huelga en los ayuntamientos vascos para el 8 de octubre

Los sindicatos ELA y LAB han convocado una jornada de huelga en las instituciones municipales de Euskadi para el próximo 8 de octubre. La movilización busca denunciar «la falta de un acuerdo integral» que mejore las condiciones laborales de las plantillas de los ayuntamientos y otras entidades locales del País Vasco, según han informado este martes las organizaciones sindicales.

Fotografía que ilustra la noticia: ELA y LAB convocan una jornada de huelga en los ayuntamientos vascos para el 8 de octubre
(El Diario Vasco)

Una convocatoria que afecta a toda Euskadi

La convocatoria trasciende el ámbito de una única institución y se extiende a los ayuntamientos y demás organismos municipales del conjunto del territorio vasco. La decisión, anunciada por ELA y LAB, afectará a los servicios que dependen de las administraciones locales, incluidos los polideportivos y otras infraestructuras municipales, como ya ocurrió en una huelga anterior que afectó a estos equipamientos en San Sebastián.

El precedente no es menor: el pasado mes de marzo las mismas centrales ya convocaron paros en el sector y la respuesta fue desigual según los territorios. En aquella ocasión, el seguimiento fue amplio en Gipuzkoa y Bizkaia, mientras que en Álava resultó más reducido. La nueva jornada de protesta llega después de que las negociaciones con la patronal del sector y las instituciones no hayan dado frutos.

Los sindicatos denuncian que, pese a los avances registrados en otros ámbitos como la sanidad o la educación, el ámbito municipal sigue sin un acuerdo marco que garantice mejoras salariales y de condiciones de trabajo. La convocatoria del 8 de octubre busca presionar a los gobiernos locales y a las diputaciones para que se sienten a negociar un convenio que dé respuesta a las reivindicaciones del personal municipal.

La exigencia de un acuerdo integral

Tanto ELA como LAB han subrayado que el problema de fondo no es solo salarial, sino la ausencia de un acuerdo integral que «mejore las condiciones laborales» de los trabajadores municipales. En su comunicado, los sindicatos denuncian que los ayuntamientos vascos arrastran un déficit de plantilla y una precarización que se ha agravado en los últimos años, especialmente en los servicios externalizados.

«Es necesario un acuerdo integral que mejore las condiciones laborales de los funcionarios», señalan las organizaciones convocantes. La falta de ese marco común es, precisamente, el argumento central de la protesta. Los sindicatos llevan meses reclamando una negociación que aborde de manera global las condiciones de empleo en el ámbito municipal, más allá de los acuerdos puntuales que se puedan alcanzar en cada ayuntamiento.

Un conflicto que se enquista en el sector público local

La convocatoria del 8 de octubre se enmarca en un conflicto que las centrales nacionalistas vienen manteniendo con las entidades locales desde hace meses. La principal demanda sindical pasa por alcanzar un acuerdo marco que «mejore las condiciones laborales» de los funcionarios y del personal laboral de las instituciones municipales, según recoge el comunicado difundido por las organizaciones.

La negociación, sin embargo, no avanza al ritmo que pretenden los sindicatos. ELA y LAB sostienen que la falta de un compromiso firme por parte de las instituciones locales y de la patronal del sector impide abordar cuestiones como la carga de trabajo, los salarios o la precariedad en la contratación. Esa es la razón de fondo que ha llevado a las dos centrales mayoritarias del País Vasco a convocar una nueva jornada de paro en lugar de prorrogar la tregua.

La convocatoria afecta a un colectivo amplio: personal de administración general, técnicos, trabajadores de servicios sociales, mantenimiento, limpieza y otros perfiles que dependen de las arcas municipales. La negociación colectiva del sector lleva meses bloqueada y los sindicatos consideran que la vía del diálogo no ha dado los frutos esperados, por lo que recurren de nuevo a la presión en la calle.

ELA y LAB han explicado que la convocatoria se inscribe en un conflicto más amplio por las condiciones laborales del personal municipal, un colectivo que, según las centrales, arrastra carencias retributivas y de plantilla. La falta de acuerdo con la patronal del sector es, a su juicio, el principal obstáculo para renovar el convenio colectivo y abordar mejoras en las condiciones de trabajo.

Los servicios afectados y el precedente de marzo

La jornada de paro tendrá una incidencia especial en los servicios que gestionan directamente los ayuntamientos. Polideportivos, centros cívicos y otras instalaciones municipales serán los más afectados, como ya se comprobó en la huelga del pasado mes de marzo, cuando se registraron cierres y suspensiones de actividades en varias localidades.

En aquella ocasión, los ayuntamientos de las tres capitales vascas aplicaron servicios mínimos que mantuvieron abiertos algunos equipamientos, aunque con horarios reducidos. La convocatoria del 8 de octubre llega en un contexto de renovación de los convenios colectivos del sector público local, un proceso que se ha visto bloqueado por la falta de acuerdo entre las centrales y las asociaciones de municipios.

Tanto ELA como LAB han insistido en que su reivindicación no se limita a lo salarial. La precariedad en la contratación temporal, la cobertura de las jubilaciones y la conciliación son otros de los puntos que los sindicatos ponen sobre la mesa en la negociación del convenio sectorial. La falta de avances en estos capítulos ha llevado a las centrales a intensificar la presión con nuevas movilizaciones.

Un conflicto que viene de lejos

El anuncio de la huelga del 8 de octubre se inscribe en un ciclo de movilizaciones que arrancó antes del verano. ELA y LAB han mantenido un pulso constante con las instituciones locales vascas por la renovación del convenio, que afecta a miles de trabajadores y trabajadoras de los servicios municipales: desde limpieza y mantenimiento hasta atención al público, pasando por el personal de polideportivos y centros culturales.

Las dos centrales mayoritarias en Euskadi han señalado en reiteradas ocasiones que la negociación colectiva en el ámbito municipal se ha topado con la «falta de voluntad» de la patronal y de las propias instituciones para afrontar una mejora de las condiciones laborales. La jornada del 8 de octubre será, en ese sentido, un nuevo test de fuerza para medir el respaldo de las plantillas y la capacidad de presión de los sindicatos ante unas elecciones municipales que se celebrarán en 2027.

Un calendario de movilizaciones que se amplía

La convocatoria del 8 de octubre no es un hecho aislado. Se suma a un calendario de protestas que los sindicatos vascos están desarrollando en distintos sectores del ámbito público y privado durante los últimos meses. En el caso concreto del sector municipal, la jornada de huelga se presenta como un aviso ante la posibilidad de nuevas movilizaciones si no cambia la posición de las instituciones.

El anuncio se produce en un momento de especial tensión en la negociación colectiva del sector público vasco. Los convenios de numerosos ayuntamientos están pendientes de renovación y las centrales mayoritarias en Euskadi, ELA y LAB, han optado por ejercer presión en la calle. La fecha elegida, el 8 de octubre, coincide además con el inicio del curso político tras el verano, lo que otorga a la convocatoria un carácter de advertencia para los nuevos gobiernos municipales.

La huelga afectará a miles de empleados públicos municipales. Las dos centrales han avanzado que el seguimiento será masivo en las capitales y en los municipios de mayor tamaño, aunque el impacto real dependerá de los servicios mínimos que fije el Gobierno Vasco, que aún no ha concretado su propuesta. Lo que sí parece claro es que el conflicto no se resolverá a corto plazo: los sindicatos han avisado de que mantendrán la presión mientras no se produzca un avance sustancial en la negociación.

Precedentes y alcance del conflicto

La convocatoria del 8 de octubre no es un hecho aislado. El pasado mes de marzo, ELA y LAB ya protagonizaron una jornada de huelga en el sector de las instituciones municipales vascas. En aquella ocasión, la protesta se saldó con un seguimiento desigual: en Gipuzkoa la participación alcanzó a la mayoría de la plantilla de los servicios afectados, mientras que en Bizkaia fue algo menor y en Álava se quedó en niveles discretos.

La diferencia, en todo caso, no cambió el diagnóstico sindical. Tras aquella convocatoria, las centrales advirtieron de que mantendrían la presión si no se producían avances concretos en la negociación de un convenio sectorial. Nueve meses después, y con el diálogo estancado, ELA y LAB han decidido volver a las calles y a los centros de trabajo para exigir a las instituciones municipales un compromiso firme con la mejora de las condiciones laborales.

El anuncio se produce además en un momento de especial sensibilidad social, con la vuelta al curso político y la negociación de los presupuestos municipales para el próximo ejercicio. La movilización del 8 de octubre servirá también para medir la capacidad de presión de las centrales nacionalistas en un ámbito, el municipal, que concentra a miles de trabajadores en Euskadi.

Un conflicto con recorrido

La convocatoria del 8 de octubre no es un episodio aislado. ELA y LAB ya protagonizaron movilizaciones similares durante el primer semestre del año y todo apunta a que el conflicto se prolongará si no se produce un giro en la negociación. Las centrales han advertido de que no descartan nuevas jornadas de paro si no se atienden sus reivindicaciones.

El pulso entre los sindicatos independentistas y las instituciones municipales vascas tiene un recorrido que trasciende el ámbito estrictamente laboral. Tanto ELA como LAB, las dos primeras fuerzas sindicales del País Vasco, ven en la negociación colectiva del sector público un escenario de confrontación política con los gobiernos municipales, al tiempo que reivindican la necesidad de reforzar los servicios públicos frente a los recortes.

La jornada del 8 de octubre será, en todo caso, un nuevo test de movilización para unas centrales que ya han demostrado su capacidad de presión en el ámbito municipal. Los servicios mínimos que se establezcan en cada ayuntamiento determinarán el impacto real de la huelga sobre la ciudadanía. Por el momento, los sindicatos no han anunciado nuevas movilizaciones más allá de esa fecha, aunque han dejado la puerta abierta a intensificar las protestas si las instituciones no responden a sus demandas.

Contexto: un sector clave para los servicios públicos vascos

La negociación colectiva en el ámbito municipal vasco es un asunto de primer orden. Las plantillas de los ayuntamientos, mancomunidades y organismos autónomos suman miles de trabajadores que prestan servicios esenciales para la ciudadanía, desde la recogida de residuos hasta la gestión cultural o deportiva.

El sector lleva años marcado por la temporalidad y por la dificultad para cubrir determinados puestos, especialmente los técnicos. Los sindicatos llevan tiempo reclamando un convenio que regule de manera homogénea las condiciones en un mapa municipal muy fragmentado, con más de 250 ayuntamientos en el País Vasco, muchos de ellos de pequeño tamaño y con escasa capacidad negociadora.

La jornada de huelga del 8 de octubre se suma así a un calendario de movilizaciones que las centrales vascas vienen desplegando en distintos sectores de la administración pública. La atención se centrará ahora en la respuesta de los ayuntamientos y en si las negociaciones experimentan un giro en las próximas semanas. Mientras tanto, los servicios municipales se preparan para una nueva jornada de paro que volverá a poner a prueba la capacidad de acuerdo entre sindicatos e instituciones.