Ugarte: el PNV y EH Bildu son dos marcas blancas del sanchismo para las generales
El columnista Pedro Ugarte sostiene que de cara a las próximas elecciones generales tanto el PNV como EH Bildu quedarán subsumidos en el bloque sanchista, perdiendo capacidad de ofrecer un discurso propio a sus electores. Una lectura que apela a los intereses concretos de los ciudadanos vascos y critica el recurso del PNV a la memoria histórica como herramienta electoral.

Un escenario que incomoda a los partidos de obediencia vasca
Ugarte parte de una premisa: las elecciones a Cortes Generales siempre resultan incómodas para los partidos de obediencia vasca, porque en esa cita predominan los debates que involucran a las formaciones de obediencia española. En su opinión, un contingente relevante de ciudadanos vascos decide su voto atendiendo a parámetros de la política nacional española y no a los específicamente vascos.
A su juicio, esa incomodidad será mayor que nunca en los comicios que se avecinan. Describe la política española como "un ring de boxeo a puño limpio", con una campaña de tono "más áspero que nunca" en la que el núcleo decisivo se resume en un dilema: Sánchez o Feijóo. La radical polarización del escenario ahonda en la incomodidad de los nacionalistas vascos, que se ven atrapados en esa lógica.
Ugarte recuerda que en otras elecciones generales la extrema izquierda y la socialdemocracia vascas sabían de su desventaja escenográfica frente a los partidos de Madrid, pero aireaban sus diferencias, competían entre sí y podían compensar en parte el debate político español mediante un debate paralelo entre partidos nacionalistas. En esta ocasión, sin embargo, el antídoto difícilmente va a funcionar, porque ambos partidos forman parte del bloque sanchista y "nadie ignora la utilidad final de todos y cada uno de los votos que reciban".
La estrategia del PNV frente a EH Bildu
Ugarte repasa la situación en que quedan ambas formaciones a la vista de las alianzas de los últimos años. Sostiene que, a efectos de elecciones generales, EH Bildu y PNV se convierten "en dos marcas blancas del sanchismo": da igual cuántos escaños consigan o cuáles sean sus diferencias programáticas, afirma, porque ambos han dejado claro que sus votos irán a Sánchez en la posterior negociación de investidura.
En ese contexto, el columnista detecta un "sorpresivo giro de guion" del PNV: subraya con firmeza la diferencia con EH Bildu recurriendo a la memoria histórica. Ugarte lo expresa con dureza: un pasado "digno y democrático" para el PNV frente a un pasado "violento y siniestro" para la izquierda abertzale. Critica que el PNV, centrado durante años en la memoria de Franco (desaparecido hace 51 años), apele ahora al recuerdo de ETA (desaparecida hace 18), y lo atribuye a una "extraña amnesia".
Para Ugarte, esta estrategia busca contrarrestar la "excelente expectativa electoral" de la izquierda abertzale, a la que describe como una formación que "hace profesión de socialdemocracia" y se revela como "eficaz negociador en el mercado de alfombras que es hoy el Gobierno de España".
Los intereses de Euskadi y el riesgo del partidismo
La segunda contramedida que Ugarte atribuye al PNV es enfatizar que irá a las Cortes a defender los intereses de Euskadi, más allá del bloque sanchista. Pero el columnista desmonta ese mantra: "Los intereses de Euskadi no son algo etéreo, no son un ente abstracto anclado a competencias estatutarias incumplidas".
En su lugar, sostiene que esos intereses son los de los ciudadanos, las familias y las empresas de Euskadi, y que coinciden con los de cualquier otro territorio: los de un arrendatario vasco o murciano, un empresario vasco o valenciano, un autónomo vasco o gallego. Señala que hay espacios legislativos de enorme relevancia que se resuelven en el Congreso, como la vivienda, con la Ley del Suelo, la Ley de Arrendamientos Urbanos o decretos que califica de "pintorescos" y aprobados con "trucos de trilero".
Avisa de que si se negara esa identidad casi esencial entre los intereses de los ciudadanos vascos y los de cualquier otro lugar, hablar de Euskadi y sus intereses en periodo electoral conduce "a algo mucho más triste y vulgar: el interés de un partido político". El análisis de Ugarte incide en que el antídoto del debate paralelo nacionalista no funcionará esta vez, porque ambas formaciones forman parte del bloque sanchista y "nadie ignora la utilidad final de todos y cada uno de los votos que reciban".



