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Quintana se reúne con la plantilla de Vicinay sin concretar aún las medidas del ajuste

El nuevo propietario de Vicinay, Dámaso Quintana, se reunió este jueves con los trabajadores de la compañía tras el anuncio de un ajuste por la falta de carga de trabajo. El empresario admitió que todavía no se han decidido las medidas concretas que se aplicarán, según ha podido saber este medio. La compra del fabricante de cadenas se realizó junto al Gobierno vasco y el fondo Ekarpen.

Fotografía que ilustra la noticia: Quintana se reúne con la plantilla de Vicinay sin concretar aún las medidas del ajuste
(El Correo)

Un primer cara a cara con la plantilla

La reunión entre Dámaso Quintana y los trabajadores de Vicinay se celebró ayer, un día después de que se hiciera público el anuncio del ajuste. Según las informaciones recogidas, el empresario transmitió a la plantilla que todavía no está decidido qué medidas se llevarán a cabo para afrontar la falta de carga de trabajo. Este reconocimiento deja en el aire el alcance del plan y el calendario en el que se aplicará.

La cita se enmarca en el reciente cambio de propiedad de la compañía, que ahora controla un accionariado formado por Quintana, el Gobierno vasco y el fondo Ekarpen. La falta de pedidos es el motivo esgrimido para justificar el ajuste, un problema que afecta a varias compañías del sector industrial vasco en un contexto de ralentización de la demanda.

Un accionariado con respaldo institucional

Vicinay, especializada en la fabricación de cadenas, ha pasado a estar controlada por un nuevo accionariado en el que participan Dámaso Quintana, el Gobierno vasco y el fondo Ekarpen. Esta operación se enmarca en los esfuerzos por mantener la actividad industrial en Euskadi y preservar el empleo en un sector estratégico como el de la manufactura avanzada.

La entrada del Gobierno vasco en el capital de la compañía subraya la relevancia que se otorga a la continuidad de Vicinay, cuyas instalaciones tienen un peso significativo en el tejido industrial vizcaíno. No obstante, el anuncio del ajuste ha generado preocupación entre los trabajadores, que esperan conocer los detalles de las medidas que finalmente se adopten.

El ERTE, una de las opciones sobre la mesa

Entre las opciones que se barajan, según las informaciones publicadas, figura la posibilidad de recurrir a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Este mecanismo permitiría a la empresa ajustar temporalmente su plantilla ante la caída de pedidos, sin llegar a una extinción definitiva de los contratos.

La falta de carga de trabajo es el motivo aducido para este ajuste, un problema que afecta a varias compañías del sector industrial vasco en un contexto de ralentización de la demanda. La reunión de ayer sirvió para que los trabajadores conocieran de primera mano la postura del nuevo propietario, aunque sin detalles concretos sobre el alcance del plan.