Murueta propone revertir a suelo natural el área industrial de Astilleros Murueta tras el adiós del Guggenheim
El Ayuntamiento de Murueta, gobernado por el PNV, ha dado un giro urbanístico que afecta directamente a Astilleros Murueta, la empresa en cuyo entorno se iba a construir el frustrado Museo Guggenheim en Urdaibai. El consistorio plantea revertir a área natural el actual suelo industrial de la compañía, una medida que fuentes jurídicas califican de “muy inusual” y que reduciría el valor del terreno en caso de venta.

Un cambio de calificación que lastra el valor del suelo
La propuesta aparece en un texto añadido en mayo pasado al avance del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Murueta. El documento, elaborado por la empresa Erdu, se refiere exclusivamente al suelo industrial ocupado por Astilleros Murueta y abre la puerta a que sea clasificado como suelo no urbanizable, en lugar del urbano actual.
Fuentes jurídicas consultadas califican de “muy inusual” que se plantee cambiar un suelo urbano a un uso rural, una reclasificación que imposibilita cualquier actuación urbanística y, como consecuencia, reduce su valor en caso de una posible venta. El avance urbanístico contempla hasta seis usos alternativos, que van desde “la continuidad del uso actual como astillero” hasta actividades económicas sobre recursos marinos, docencia, equipamiento cultural, deportivo y, finalmente, como espacio natural. “Se plantea la mera restauración y regeneración de la zona”, señala el documento.
El contexto: el 'pelotazo' del Guggenheim y el relevo en el PNV
El cambio de calificación urbanística entronca con las razones que, según ha publicado este medio, explican la paralización del Guggenheim en Urdaibai, anunciada en diciembre del año pasado. El relevo en 2025 en la dirección del PNV —la salida de Andoni Ortuzar y su reemplazo por Aitor Esteban— y el frenazo al “pelotazo” urbanístico de Astilleros Murueta han sido determinantes para el giro drástico de los peneuvistas.
El actual presidente del PNV quiso desmarcarse rápidamente del museo en Urdaibai, entre otros motivos, para enterrar también el “pelotazo” urbanístico de Astilleros de Murueta, la empresa ubicada en el corazón de la reserva de la biosfera. Algunas fuentes señalaron entonces que el Guggenheim en Urdaibai era el señuelo para el verdadero interés de la operación: el negocio para Astilleros de Murueta. “Andoni Ortuzar tiene una gran relación con la familia Arana [los propietarios de los astilleros] y esa es la clave de todo esto”, comentan.
De la concesión franquista a la descontaminación: los términos del acuerdo frustrado
La construcción del museo llevaba aparejada la salida de los astilleros, pero con unas condiciones inmejorables para la empresa, que llegó a la zona en 1943 con una concesión otorgada por la dictadura franquista, ya que eran terrenos públicos. Ese permiso obligaba a dejar libres los terrenos en caso de cese de la actividad industrial.
Con el Guggenheim, a Astilleros de Murueta se le eximía de asumir el derribo de las instalaciones y, lo más importante y costoso, la descontaminación de los suelos, como exige la ley vasca de 2015. Además, la empresa iba a recibir dinero por la venta de los terrenos que ha ido adquiriendo: ahora tiene seis hectáreas, frente a la media hectárea con la que empezó hace más de 80 años. Un “pelotazo” de varias decenas de millones de euros, según las fuentes consultadas.
El giro del consistorio y los pasos pendientes del PGOU
El Ayuntamiento de Murueta inició en 2021, poco después de que se anunciara el proyecto del Guggenheim en su municipio, las gestiones para elaborar un nuevo PGOU. Antes de culminarlo, dos años después ya se gestionó la modificación urbanística para que el suelo del astillero pasara a ser equipacional en vez de industrial, un cambio clave para propiciar el proyecto del museo.
La paralización del museo, hace ahora casi un año, ha cambiado radicalmente la postura del consistorio, gobernado por el PNV, al igual que la Diputación vizcaína y el Gobierno vasco, las instituciones que impulsaron el Guggenheim en Urdaibai. Los cambios planteados en la adenda han paralizado los siguientes pasos para aprobar el nuevo plan urbanístico de Murueta, en concreto su aprobación inicial. Luego quedaría la aprobación definitiva del PGOU, donde ya estarán definidos los usos de la parcela del frustrado Guggenheim.
Plataformas contrarias, tribunales y el futuro de la actividad industrial
Además de todos estos cambios urbanísticos, Astilleros Murueta se enfrenta a los anuncios de las plataformas contrarias al proyecto del museo de recuperar los terrenos ahora industriales para uso natural. Es decir, sacar a la empresa de Murueta, donde conserva parte de la actividad que inició hace 83 años. La mayoría de su operativa está en Erandio, donde opera desde principios de este siglo.
Los tribunales también han empezado a pronunciarse sobre este conflicto. La Audiencia Nacional ha avalado la reducción de la protección medioambiental que se impuso en 2023 para facilitar el frustrado museo Guggenheim en Urdaibai. El alto tribunal argumenta que la rebaja de la protección de la costa, de 100 a 20 metros, en el área industrial donde se quería construir el museo ya estaba contemplada en la ley de Costas desde 1988. La sentencia, en cualquier caso, no tiene efecto práctico con la paralización del museo.



