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Sánchez fija las generales para el 29 de noviembre tras el pulso de Junts con la vivienda

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha fijado las próximas elecciones generales para el 29 de noviembre, según desvela la columnista Raquel Ecenarro en Crónica Vasca. El adelanto llega después de semanas de protestas por la vivienda y del rechazo de Junts a los decretos del Ejecutivo en el Congreso.

Fotografía que ilustra la noticia: Sánchez fija las generales para el 29 de noviembre tras el pulso de Junts con la vivienda
(El Español)

El adelanto que Sánchez evitó durante meses

Sánchez se había negado en "múltiples ocasiones" a convocar elecciones anticipadas, argumentando la precariedad de su Gobierno y las dificultades para sacar adelante sus iniciativas en un Congreso fragmentado. Sin embargo, según la columna, la presión ciudadana y el bloqueo parlamentario de Junts han terminado por forzar el movimiento.

El detonante, apunta la autora, ha sido el rechazo de Junts a convalidar los Reales Decretos de vivienda que el Gobierno llevó a la Cámara. Esa negativa, sumada a las manifestaciones masivas en las calles, habría acelerado la decisión de Sánchez de convocar al país a las urnas el domingo 29 de noviembre.

La vivienda, eje de la campaña

La estrategia del presidente incluye, según Ecenarro, "la posibilidad de llevar a las filas de la izquierda, que no necesariamente al PSOE, los votos de todas esas personas que han declarado en las calles su hastío por la situación de la vivienda". Sin embargo, la columnista advierte del riesgo: los acampados y manifestantes comparten la desafección política, no necesariamente la afinidad con un partido.

"Hablar con los y las jóvenes es absolutamente esclarecedor. La mayoría reconocen que no encuentran ningún partido al que puedan agarrarse para depositar el voto", escribe. Para Ecenarro, esa desafección se extiende más allá de la juventud y refleja un "desencanto" generalizado ante una situación en la que "los problemas se van acumulando y uno tapa al anterior".

Llamamiento a votar frente a la abstención

La autora utiliza su tribuna para reivindicar la participación. Recuerda que en las últimas elecciones generales "más de un 33% de los que podíamos votar, no lo hicieron", una cifra que considera "muy preocupante". Frente a ello, defiende que votar es "un ejercicio de responsabilidad" y "la mejor forma de expresar cómo nos sentimos".

"Votar por el que consideramos menos malo es una práctica cada vez más extendida, y hacerlo en blanco es una forma de manifestar que nadie responde a lo que se espera", señala, antes de concluir que "sería muy triste que los próximos comicios los gane la abstención". Además, recuerda que el 30 de noviembre "ya no tendremos más opción que respetar y asumir los resultados que emanen de las urnas".