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El choque entre Frente Amplio y Podemos fragmenta aún más la izquierda del PSE de cara al 29N en Euskadi

El espacio político a la izquierda del PSE en Euskadi afronta las elecciones generales del 29N con una fragmentación creciente. El choque a nivel estatal entre el Frente Amplio y Podemos, unido al acuerdo cerrado entre ERC y Bildu para el Senado, dibuja un escenario de competencia múltiple que, según el análisis publicado por Crónica Vasca, puede beneficiar en las urnas a Bildu o al propio PSE. Sumar Mugimendua y Podemos Euskadi concurrirán previsiblemente por separado, en un contexto donde la izquierda no nacionalista vasca ha pasado de ganar las generales hace una década a quedar lejos de las tres forces con opciones de victoria: PNV, PSE y Bildu.

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(El Español)

Dos candidaturas a la izquierda del PSE, a falta de un acuerdo in extremis

El pacto entre Podemos y ERC conocido el pasado fin de semana, junto al cierre del acuerdo ERC-Bildu para el Senado en Euskadi, ha tensado las relaciones dentro del espacio a la izquierda de los socialistas vascos. Según el análisis de Crónica Vasca, ambas opciones —el Frente Amplio, que lidera junto a IU, Más Madrid y Comunes con Ada Colau como candidata, y la entente entre Podemos y los republicanos capitaneada por Gabriel Rufián e Irene Montero— competirán previsiblemente en las urnas para dirimir sus diferencias.

Las acusaciones mutuas no han hecho sino alejar la posibilidad de una candidatura unitaria. Mientras unos y otros se señalan por torpedear la unión, la propia Colau apelaba este martes a "seguir hablando hasta conseguir un acuerdo necesario" entre todas las fuerzas. En Euskadi, la traducción práctica de esta pugna estatal será la competencia entre Sumar Mugimendua y Podemos Euskadi, cuyas relaciones distan de ser fluidas.

La pregunta que queda en el aire es si Podemos, como socio de ERC en estas elecciones, llegará a pedir el voto para Bildu el 29N, o si ERC sostendrá una doble condición: aliada de Bildu para el Senado y de Podemos para el Congreso de los Diputados. El análisis señala que la división en la izquierda no nacionalista puede acabar beneficiando en las urnas a Bildu, inmerso en su estrategia de "atrapalotodo" para atraer votantes de ese espectro, o al PSE, que en 2023 ganó las generales en suelo vasco capitalizando el voto frente a PP y Vox.

De ganar las generales a quedar lejos de la pugna por la victoria

El dato de fondo que subraya el análisis es la pérdida de peso electoral de la izquierda del PSE en Euskadi. Hace diez años, este espacio ganaba las elecciones generales en el territorio; ahora, según Crónica Vasca, está "muy lejos" de las tres formaciones que aspiran a la victoria en las próximas elecciones (PNV, PSE y Bildu) y también del PP vasco.

La fragmentación de candidaturas no hace sino profundizar esa tendencia. Las disputas por las listas apuntan a una mayor dispersión del voto en un espectro que ya de por sí ha ido perdiendo fuelle en sucesivas convocatorias. La capacidad de Bildu para absorber parte de ese electorado desencantado con las opciones no nacionalistas, combinada con la capacidad del PSE para rentabilizar el voto útil frente a la derecha, son los dos polos que pueden crecer a costa de la división entre Sumar Mugimendua y Podemos Euskadi.

Un escenario de alianzas cruzadas que condiciona la campaña vasca

El mapa de alianzas para el 29N tiene en Euskadi una complejidad adicional. El acuerdo entre ERC y Bildu para reeditar su coalición en el Senado se suma al pacto Podemos-ERC en Cataluña y Madrid, creando un entramado de relaciones cruzadas que dificulta la lectura tradicional de bloques.

Este entramado condicionará la campaña en Euskadi, donde la pugna principal sigue estando entre PNV, PSE y Bildu. La izquierda no nacionalista, dividida, queda relegada a un papel secundario en la batalla por la hegemonía vasca, pero su fragmentación puede resultar decisiva en el reparto de escaños en un escenario de alta competencia. El análisis concluye que, salvo movimientos inesperados en los próximos días, la papeleta para el elector de ese espacio ofrecerá dos opciones enfrentadas, con el riesgo de diluir su influencia en el nuevo Congreso.