Maderas de Llodio recupera clientes, pero la producción sigue bajo mínimos tras el ERE
Maderas de Llodio, la filial alavesa del grupo Garnica dedicada a la producción de tableros de pino, ha empezado a recuperar parte de la cartera de clientes que perdió durante la larga huelga de 2025, pero el ritmo de pedidos sigue muy lejos de los niveles previos al ERE. La plantilla, en ERTE desde julio, admite que se producen menos de la mitad de los metros cúbicos semanales de los que se fabricaban antes del conflicto y que la presión de los proveedores asiáticos sigue marcando la negociación comercial.

Un ERTE que afecta a toda la plantilla hasta final de año
Maderas de Llodio, propiedad de la multinacional Garnica, activó un ERTE a comienzos de julio que se extenderá previsiblemente hasta finales de año y que afecta a la totalidad de la plantilla, compuesta por unas 150 personas. La medida se añade al ERE por "causas productivas y organizativas" que la compañía presentó en septiembre del año anterior y que provocó el rechazo frontal de los trabajadores, con una huelga que se prolongó durante más de 280 días.
La empresa, ubicada en el Polígono Industrial de Santa Cruz de Llodio, se dedica principalmente a la producción de tableros de pino. En 2018, cuando fue adquirida por el grupo Garnica, exportaba el 80% de sus ventas, una internacionalización que condiciona directamente la evolución de la medida laboral actual. La dependencia de los mercados exteriores sitúa a la compañía en una posición vulnerable ante la competencia de los fabricantes asiáticos, tal y como reconocen tanto la dirección como la representación de los trabajadores.
La huelga de 280 días vació la cartera de clientes
El conflicto laboral que arrancó en septiembre del año pasado tuvo un efecto colateral inmediato: los clientes habituales de Maderas de Llodio, ante la paralización de la producción, se vieron obligados a buscar proveedores alternativos. La mayoría de ellos recurrieron a fabricantes asiáticos, que ofrecían precios más competitivos y una capacidad de suministro estable durante el paro.
Recuperar a esos clientes no está siendo sencillo. Fuentes de la plantilla consultadas explican que "hay muy poco trabajo, muchos días en casa y a la espera de la previsión para el próximo año por parte de la empresa". La vuelta de los pedidos se está produciendo de forma gradual: "Ya han empezado a pedir algo, pero no a los niveles que necesitamos para poder trabajar de seguido", sostienen. La empresa trabaja ahora sobre pedido, con una producción semanal que no alcanza los 200 metros cúbicos que se fabricaban con la plantilla completa antes del ERE.
La presión asiática condiciona la previsión de 2027
La evolución del ERTE y la posible vuelta a la actividad plena dependerán, según las mismas fuentes, de las negociaciones comerciales que la compañía mantiene con sus antiguos clientes. La dificultad radica en igualar los precios de los nuevos proveedores asiáticos, que se han convertido en el principal obstáculo para restablecer los volúmenes anteriores.
La empresa no ha hecho públicas previsiones concretas sobre el próximo ejercicio, pero la plantilla espera que las conversaciones avancen lo suficiente como para garantizar una carga de trabajo estable. Mientras tanto, el ERTE se mantiene activo y la incertidumbre se extiende a otras compañías vascas que también tienen medidas laborales en marcha, como Tubos Reunidos, que recientemente logró salvar las nóminas y ganar un mes de margen a la espera de una posible intervención de la Sepi.



