Los ayuntamientos vascos dejaron sin ejecutar 1.100 millones de euros, el 20% de su presupuesto
Los ayuntamientos vascos arrastran un importante volumen de gasto sin ejecutar: 1.100 millones de euros, es decir, el 20% de su presupuesto. Un informe señala además que el año pasado solo se materializó la mitad del gasto disponible para inversiones.

Un 20% del presupuesto municipal sin materializar
Los datos del informe, publicados por el diario El Correo, precisan que los ayuntamientos del País Vasco dejaron sin ejecutar un total de 1.100 millones de euros durante el último ejercicio. Esa cifra equivale a una quinta parte del conjunto de los presupuestos municipales vascos.
Este volumen de recursos sin gastar evidencia la distancia entre la planificación presupuestaria de los consistorios y su capacidad real de gestión. No es un caso puntual: fuentes del estudio señalan que este fenómeno se viene repitiendo, con los denominados «remanentes de años anteriores», que reflejan partidas que no llegaron a realizarse en el ejercicio previo.
El informe destaca que el Consistorio de Bilbao es el que mayor presupuesto maneja de toda Euskadi, una posición relevante que también eleva el peso del problema cuando no se materializa la ejecución del gasto.
La inversión municipal se quedó a la mitad
Uno de los datos más concluyentes del informe es que el año pasado «solo materializaron la mitad del gasto disponible para realizar inversiones». Es decir, que el destino previsto para obras y actuaciones de calado se consumió en un 50%, lo que deja en el aire el ritmo de la renovación urbana o la mejora de infraestructuras.
Esa demora en la ejecución presupuestaria tiene un efecto directo en la licitación de obras y en la contratación de servicios, con el consiguiente retraso en los plazos y la pérdida de oportunidades para captar fondos europeos o transferencias entre administraciones.
La situación obliga a los responsables municipales a revisar sus previsiones y a priorizar actuaciones críticas, pero la falta de ejecución también responde a la complejidad técnica de muchos expedientes de contratación pública, que consumen más tiempo del previsto en entidades locales con estructuras administrativas limitadas.
Remanentes: la herencia de los presupuestos inacabados
Os técnicos consultados explican que estos «remanentes» que se lucen en las cuentas municipales son recursos que venieron de vienen de antes: cantidades presupuestas en ejercicios anteriores y que no llegaron a utilizarse. En lugar de devolvieras a la ciudadanía o de bautizarlas en él, las normas las mantienen para futuras necesidades.
Sin embargo, acumular remanentes no es inocuo: supone retener fondos públicos que miran por proyectos prioritarios como escuelas, polígonos industriales, saneamiento o transporte público, y que se quedan dormidos en los bancos del consistor.
Las haciendas forales han alertado en reiteradas ocasiones de a la necesidad de presupuestar ternos y evaluar la capacidad de ejecución, especialmente en los capítulos inestructurales, donde la diferencia entre lo planeado y lo ejecutado suele ser más abultada.



