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La RGI bate un nuevo récord en Gipuzkoa: más de 4.100 pensionistas la usan para complementar ingresos

El número de pensionistas que reciben la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) en Gipuzkoa ha alcanzado un nuevo máximo histórico. Según los datos publicados por Diario Vasco, más de 4.100 personas en el territorio recurren a esta prestación social para complementar sus ingresos mensuales, en un contexto donde la pensión media guipuzcoana se mantiene entre las más elevadas del Estado.

Fotografía que ilustra la noticia: La RGI bate un nuevo récord en Gipuzkoa: más de 4.100 pensionistas la usan para complementar ingresos
(El Diario Vasco)

Una cifra que marca un hito en la protección social vasca

La RGI, la prestación social que gestiona el Gobierno Vasco y que constituye el principal instrumento de lucha contra la pobreza y la exclusión en Euskadi, ha superado en Gipuzkoa la barrera de los 4.100 perceptores entre la población pensionista. Este registro supone un nuevo récord, según la información publicada por Diario Vasco este domingo.

La cifra refleja una tendencia al alza que se ha mantenido en los últimos trimestres. Aunque la RGI está pensada como una red de última instancia para garantizar ingresos mínimos a quienes carecen de ellos, su uso por parte de personas que ya reciben una pensión contributiva o no contributiva indica que, para una parte de la población mayor, la cuantía de sus pensiones no resulta suficiente para cubrir sus necesidades básicas.

La noticia, publicada por el periodista Mikel Madinabeitia, subraya que este incremento se produce en un momento en el que la pensión media en Gipuzkoa se sitúa entre las más altas del conjunto del Estado. La combinación de ambos factores dibuja una realidad compleja: aunque los datos agregados muestran niveles de renta elevados, existe una bolsa de vulnerabilidad que requiere atención específica.

La paradoja guipuzcoana: pensiones altas, pero con grietas

Gipuzkoa ha sido tradicionalmente uno de los territorios con mejores indicadores económicos del Estado, y las pensiones medias no son una excepción. Sin embargo, el hecho de que más de 4.100 pensionistas recurran a la RGI para complementar sus ingresos pone de manifiesto que las medias ocultan realidades dispares.

La RGI, regulada por la Ley de Garantía de Ingresos y para la Inclusión Social, establece una cuantía que varía en función de la composición del hogar y de otros factores. Para una persona que vive sola, la prestación básica se sitúa en torno a los 600 euros mensuales, una cantidad que, sumada a una pensión baja, puede marcar la diferencia entre llegar a fin de mes o no.

Según los datos de Lanbide, el Servicio Vasco de Empleo, el número de solicitudes de RGI ha ido creciendo en los últimos ejercicios, especialmente entre colectivos como los mayores que no cotizaron lo suficiente durante su vida laboral o que perciben pensiones no contributivas. El caso de Gipuzkoa no es aislado, pero el récord alcanzado en este territorio llama la atención por su magnitud.

Implicaciones para el sistema de protección social vasco

El incremento del número de pensionistas que reciben la RGI tiene implicaciones directas sobre el sistema de protección social vasco. Por un lado, supone un mayor gasto para las arcas del Gobierno Vasco, que financia esta prestación con cargo a sus presupuestos. Por otro, evidencia que la red de seguridad está funcionando, aunque sea a un coste creciente.

En 2025, el presupuesto destinado a la RGI y a las ayudas de emergencia social superó los 1.000 millones de euros, una cifra que podría verse superada en el ejercicio actual si la tendencia se mantiene. El Gobierno Vasco ha defendido en reiteradas ocasiones la necesidad de reforzar estas políticas, pero también ha señalado que el sistema debe ser sostenible a largo plazo.

La situación en Gipuzkoa puede servir de termómetro para el conjunto de Euskadi. Si la tendencia continúa, las instituciones deberán plantearse medidas como la revalorización de las pensiones mínimas, la mejora de los complementos autonómicos o la revisión de los criterios de acceso a la RGI para evitar que los pensionistas tengan que recurrir a ella en un número cada vez mayor.