Dos de cada diez vascos retirados cobran más de 3.000 euros de prestación
Las pensiones contributivas vascas lideran con holgura los datos de toda España: dos de cada diez retirados cobran más de 3.000 euros al mes y el ingreso medio supera los 1.900 euros en el territorio. Sin embargo, uno de cada cuatro beneficiarios no llega a mil euros mensuales.

Cifras que consolidan el liderazgo vasco en pensiones
La estadística más reciente publicada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) confirma que Euskadi mantiene la pensión contributiva media más alta del Estado. En concreto, la prestación media mensual en el País Vasco se sitúa en 1.913,4 euros, frente a los 1.286,7 euros de la media nacional. Esa diferencia de más de 626 euros mensuales (7.500 anuales) se sustenta en una carrera de cotización más larga y con bases más elevadas que la del resto de comunidades.
Según los datos recopilados por El Correo, el 21,7% de los pensionistas vascos percibe una prestación superior a los 3.000 euros mensuales. Este porcentaje duplica con creces el peso que ese colectivo tiene en el conjunto del Estado, donde apenas supera el 8%. Además, el 41,4% de los beneficiarios vascos cobra más de 2.000 euros al mes, un umbral que en el resto de España no alcanza ni al 28%.
El desglose por territorios también arroja diferencias significativas. Bizkaia registra la pensión media más alta del Estado con 1.980 euros mensuales, seguida de cerca por Gipuzkoa con 1.910 y Álava con 1.803. En los tres casos, la cifra supera con claridad la media estatal, lo que refuerza la posición de Euskadi como la región con las pensiones contributivas más elevadas de todo el sistema.
Una de cada cuatro prestaciones sigue por debajo de los mil euros
Pese al liderazgo en las cifras medias, la estadística deja al descubierto una realidad más desigual. El 23,9% de los pensionistas vascos (cerca de 120.000 personas) cobra menos de 1.000 euros al mes. Ese porcentaje se eleva hasta el 53,3% entre quienes perciben menos de 1.500 euros, un colectivo que representa a más de 264.000 beneficiarios en el conjunto del territorio.
La brecha es especialmente visible en las pensiones de viudedad y las derivadas de carreras cortas o con lagunas de cotización. Mientras la pensión media de jubilación en Euskadi alcanza los 2.000 euros mensuales, la de viudedad se queda en torno a los 900. La de orfandad apenas supera los 700.
Los sindicatos llevan meses denunciando esa doble cara del sistema. ELA, LAB y UGT coinciden en que las cifras medias ocultan una realidad de muchas personas mayores que siguen dependiendo de complementos a mínimos para llegar a fin de mes. En Euskadi, alrededor de 45.000 pensionistas reciben el complemento por mínimos, una ayuda que el Estado concede cuando la prestación contributiva no alcanza el umbral fijado por ley.
La reivindicación de equiparar las pensiones mínimas al SMI
En este contexto, las movilizaciones en defensa del sistema público de pensiones han vuelto a cobrar protagonismo en Bilbao. Una marcha convocada por los colectivos de pensionistas recorrió el sábado el centro de la capital vizcaína para exigir, entre otras medidas, la equiparación de las pensiones mínimas con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). El SMI está fijado actualmente en 1.184 euros mensuales en 14 pagas, una cifra muy superior a la pensión mínima contributiva con cónyuge a cargo, que se sitúa en 1.060 euros.
Los portavoces de la plataforma insistieron en que el esfuerzo debe centrarse en las prestaciones más bajas, que son las que sufren mayor pérdida de poder adquisitivo. También reclamaron que la revalorización de las pensiones se vincule de forma estable al IPC real, y no a una media que puede quedar desfasada.
La presión social coincide con un momento de debate político sobre el futuro del sistema. El Gobierno central ha defendido que la reforma de 2023 garantiza la sostenibilidad a medio plazo, pero los colectivos vascos consideran que las cifras de afiliación y la calidad del empleo en Euskadi, con una tasa de temporalidad por encima del 17%, condicionan las carreras de cotización de las próximas décadas.
El Ejecutivo vasco, por su parte, mantiene la reivindicación histórica de transferir la gestión económica de la Seguridad Social, competencia que la ciudadanía vasca respalda en las encuestas de forma mayoritaria. Mientras tanto, la estadística seguirá mostrando un sistema que presume de medias altas, pero que convive con bolsas de pensionistas que no alcanzan los mil euros mensuales.



