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La inflación ya supera a los sueldos pactados en Gipuzkoa tras escalar al 3,9% en agosto

La inflación en Gipuzkoa escaló al 3,9% en agosto y ya supera el incremento medio del 3,68% pactado en los convenios del territorio, según ha publicado El Diario Vasco. El repunte de los precios, espoleado por el encarecimiento de los carburantes derivado de la tensión en Oriente Medio, erosiona el poder adquisitivo de los trabajadores guipuzcoanos y pone presión sobre la negociación colectiva.

Fotografía que ilustra la noticia: La inflación ya supera a los sueldos pactados en Gipuzkoa tras escalar al 3,9% en agosto
(El Diario Vasco)

Un desfase que castiga el poder adquisitivo

La escalada de los precios en agosto ha situado la inflación guipuzcoana en el 3,9%, una décima por encima del 3,68% de subida salarial media pactada en los convenios del territorio. Este desfase, aunque aparentemente leve, implica una pérdida real de poder adquisitivo para los trabajadores, que ven cómo sus rentas se encogen frente a una cesta de la compra más cara.

El contexto es especialmente relevante porque la moderación de los precios que se había observado a principios de año se ha roto. El repunte de los carburantes, alimentado por la inestabilidad en Oriente Medio, ha actuado como un catalizador que ha elevado los costes energéticos y, de forma indirecta, ha encarecido toda la cadena de suministro.

Para las familias con menor capacidad de ahorro, el impacto es mayor, ya que destinan una proporción más alta de sus ingresos a bienes y servicios básicos, cuyos precios son los que más están subiendo. El sector comercial, que este año cerró un nuevo convenio ajeno al estatal tras un largo periodo de negociaciones, es uno de los más expuestos a esta presión, tanto por el lado de la demanda como por el de los costes.

Carburantes y energía: los motores de la subida

El encarecimiento de los carburantes es el principal impulsor de la inflación de agosto. La tensión geopolítica en Oriente Medio ha disparado el precio del petróleo, lo que se traslada directamente a los combustibles y, de forma indirecta, a toda la economía. El transporte de mercancías, la producción de alimentos y la climatización de los hogares son algunos de los sectores que absorben este incremento de costes.

El efecto se nota también en el comercio guipuzcoano, que ve cómo la demanda se resiente por la pérdida de confianza y el encarecimiento del crédito. La subida de precios afecta igualmente a la capacidad de gasto de los turistas, otro pilar de la economía del territorio.

Este escenario de precios al alza y salarios contenidos coloca a la economía guipuzcoana en una situación delicada: los márgenes empresariales se comprimen, el consumo se modera y la recuperación del poder adquisitivo, que se había iniciado a principios de año, queda en entredicho.

Un nuevo escenario para la negociación colectiva

El desfase entre la inflación real y la subida salarial pactada abre un nuevo frente en la negociación colectiva. Los sindicatos vienen advirtiendo de la necesidad de que los convenios se ajusten al IPC para preservar el poder adquisitivo, y la cifra de agosto refuerza sus tesis: los convenios firmados en Gipuzkoa, con una media del 3,68%, se quedan por debajo del 3,9% de inflación real.

Aunque la diferencia es de solo 0,22 puntos porcentuales, se suma a la pérdida acumulada de ejercicios anteriores y lastra el consumo, motor fundamental de la economía vasca. Para las empresas, el encarecimiento de la energía y las materias primas, junto a la moderación del gasto, aprieta los márgenes en un momento en que los costes laborales también presionan.

La evolución de la inflación dependerá en gran medida de la trayectoria del crudo y de la resolución de la crisis en Oriente Medio en las próximas semanas. También será clave la política monetaria del Banco Central Europeo: una subida de tipos para contener los precios encarecería aún más el crédito, con efectos directos sobre el consumo y la inversión en Gipuzkoa.