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Euskadi recicla menos del 40% de sus residuos urbanos y suspende el objetivo europeo para 2025

Euskadi suspende en reciclaje de residuos urbanos: la tasa se sitúa por debajo del 40%, muy lejos del 55% que la Unión Europea exigía para 2025. Según un análisis publicado por Crónica Vasca, mientras Gipuzkoa, el único territorio que cumple la directiva, ha visto estancarse su recogida selectiva, Álava y Bizkaia apenas superan el 40%, y todo apunta a un estancamiento desde la pandemia.

Fotografía que ilustra la noticia: Euskadi recicla menos del 40% de sus residuos urbanos y suspende el objetivo europeo para 2025
(El Español)

Las cifras: Euskadi, lejos del objetivo europeo

La UE marcó como objetivo que todos los Estados miembros reciclaran más del 55% de sus residuos sólidos urbanos a partir de 2025. Sin embargo, los datos recopilados en el artículo '¡Son recursos, estúpido!', publicado por Andrés Fernández en Crónica Vasca, sitúan a Euskadi por debajo del 40%, un 15% menos de lo exigido.

El informe de Indicadores de Economía Circular de Ihobe, publicado este mismo año, confirma avances significativos en circularidad y eficiencia material, pero apunta a la gestión de residuos urbanos como el desafío más importante a resolver. Los datos por territorio confirman la tendencia: Gipuzkoa, el único que cumple la directiva europea, ha visto cómo su recogida selectiva se estancaba e incluso retrocedía. En 2025, la tasa se situó en el 56,8%, unas décimas por debajo del nivel de 2019.

El caso más llamativo es el de la mancomunidad de Debagoiena, que lideró el reciclaje vasco durante años y ahora tiene una tasa diez puntos inferior a la de 2016. En Álava y Bizkaia, que parten de cifras más modestas, los avances son escasos, con tasas de reciclaje de poco más del 40%.

Inversión insuficiente en concienciación

El artículo señala que, pese al gasto ingente de las instituciones vascas en gestión de residuos, la inversión en campañas de sensibilización es mínima. Un ejemplo: el presupuesto de comunicación del servicio de residuos de una de las principales ciudades de Euskadi apenas supera el 0,3% del coste anual del servicio, cuando la UE recomienda destinar al menos el 3% del presupuesto total para comunicación.

El autor sostiene que la falta de sensibilización y comunicación es uno de los problemas más importantes, especialmente por la falta de continuidad de las campañas o programas. 'Este es un problema que no sólo incumbe a las instituciones, nos apela a todos porque supone un desperdicio y una falta de eficiencia que impide mejorar nuestro bienestar y competitividad como sociedad', escribe.

La implicación ciudadana es clave: son los habitantes de los municipios quienes tienen 'la llave para convertir los residuos en recursos'.

Propuestas: tarifas diferenciadas y multas

El artículo plantea medidas concretas para revertir el estancamiento. Apunta que en Gipuzkoa y Vitoria-Gasteiz ya se están viendo ejemplos de tarifas diferenciadas que benefician a quienes separan correctamente, bajo la premisa de que quien mejor separa, menos paga.

Sin embargo, echa en falta multas para quienes depositan mal sus residuos en las calles. Propone campañas puntuales, similares a las de tráfico, para concienciar sobre cómo afectan estas actitudes a toda la sociedad.

El autor concluye que Euskadi está 'suspendiendo' en materia de residuos y que no se debe 'edulcorar la realidad'. La frase que da título al artículo, '¡Son recursos, estúpido!', parafrasea a James Carville, asesor de Bill Clinton en 1992, para subrayar que la gestión de residuos es también una cuestión de eficiencia y competitividad.