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Tecnalia y BAKH desarrollan en Vitoria una red de distrito de quinta generación que intercambia calor entre edificios

Vitoria-Gasteiz analiza la implantación de una red de calor y frío que permitiría aprovechar la energía sobrante de unos edificios para cubrir las necesidades térmicas de otros. El proyecto BASK-5G, liderado por BAKH y con Tecnalia como socio científico, estudia su viabilidad en el ecosistema del Grupo Baskonia-Alavés, con el objetivo de demostrar que las redes de distrito de quinta generación pueden ser una herramienta estratégica para la descarbonización urbana.

Fotografía que ilustra la noticia: Tecnalia y BAKH desarrollan en Vitoria una red de distrito de quinta generación que intercambia calor entre edificios
(El Español)

Un proyecto de I+D con financiación del Gobierno Vasco

La iniciativa se desarrolla a través del proyecto BASK-5G, un proyecto de I+D financiado por el programa Hazitek del Gobierno Vasco. Está liderado por BAKH (Baskonia Kirol Hiria) y cuenta con la participación de Telur y Sedical como socios tecnológicos e industriales. Tecnalia aporta su conocimiento científico y tecnológico, dando soporte a los socios en el desarrollo de las actividades de investigación necesarias para diseñar, validar y optimizar la solución.

El objetivo de BASK-5G es demostrar el potencial de las llamadas redes de distrito de quinta generación, una tecnología que opera a muy baja temperatura y que permite maximizar la eficiencia energética mediante el intercambio de calor y frío entre distintos edificios. El proyecto tiene como escenario de estudio los cuatro edificios que conforman el ecosistema del Grupo Baskonia-Alavés: el Buesa Arena, la Universidad EUNEIZ, la residencia de estudiantes y el propio BAKH. La idea es sencilla: aprovechar excedentes térmicos que habitualmente se desaprovechan y redistribuirlos allí donde exista una demanda energética.

Una solución extrapolable a viviendas, hospitales o industria

Según explica Carol Pascual, investigadora de Sistemas Térmicos Eficientes de Tecnalia, se trata de una solución con capacidad para extenderse mucho más allá de este entorno concreto. "Sería extrapolable a prácticamente cualquier ámbito", señala. Viviendas, hospitales, centros deportivos, edificios de oficinas o complejos industriales podrían beneficiarse de este tipo de infraestructuras.

De hecho, la industria aparece como uno de los sectores con mayor potencial debido a sus elevados y continuos consumos energéticos, así como a la disponibilidad de calor residual susceptible de ser aprovechado. Jesús Valero, también de Tecnalia, subraya que son "tecnológicamente agnósticos" y que apuestan "por desarrollar todo tipo de combustibles", una declaración que contextualiza el enfoque del centro tecnológico dentro del proyecto.

Un modelo consolidado en Europa y con precedentes en Euskadi

Las redes de calor y frío urbanas, conocidas como District Heating & Cooling, constituyen una solución ampliamente implantada en numerosos países europeos. Suecia, Países Bajos o Dinamarca cuentan con décadas de experiencia en este tipo de infraestructuras, donde los usuarios se conectan a una red térmica compartida del mismo modo que lo hacen a las redes de agua o electricidad. Las redes de quinta generación representan una evolución de estos sistemas tradicionales al permitir que los edificios no sean únicamente consumidores de energía, sino también proveedores de calor o frío para el conjunto de la red.

Euskadi también cuenta con ejemplos pioneros en este ámbito. Entre ellos destaca la instalación desarrollada en las instalaciones de NEIKER, donde desde hace aproximadamente una década se exploran soluciones basadas en el intercambio térmico de baja temperatura. También sobresale la red implantada en Zorrotzaurre, en Bilbao, aprovechando el proceso de regeneración urbana de la isla. Precisamente este tipo de actuaciones en nuevos desarrollos urbanísticos facilita la implantación de las infraestructuras necesarias desde las fases iniciales de construcción.

El reto de implantar estas redes en ciudades consolidadas

La tecnología ya ha demostrado su viabilidad técnica y su potencial para reducir el consumo energético y las emisiones de CO₂. Sin embargo, uno de los principales desafíos sigue siendo su despliegue en barrios y entornos urbanos ya consolidados, ya que la instalación de redes térmicas requiere el tendido de infraestructuras subterráneas para conectar los edificios entre sí, una actuación que puede conllevar intervenciones complejas en el espacio urbano.

Por ello, la planificación urbanística, la coordinación entre agentes y la visión a largo plazo son factores clave para acelerar su implantación. Proyectos como BASK-5G buscan precisamente demostrar que las redes térmicas de quinta generación pueden convertirse en una herramienta estratégica para la descarbonización de las ciudades, favoreciendo un uso más eficiente de la energía y contribuyendo al objetivo de alcanzar entornos urbanos más sostenibles y resilientes.