Euskadi deja caer 10 parques eólicos desde 2025 por la afección al alimoche, con criterios dispares entre territorios
Desde comienzos de 2025 han decaído en Euskadi 10 proyectos de parques eólicos por su afección a la avifauna de las zonas donde estaban proyectados, según documentos del Gobierno vasco. La falta de una norma común para todo el territorio, con Gipuzkoa sin desarrollar el plan de aves necrófagas, ha condicionado la evaluación de los proyectos.

Diez proyectos caídos y cuatro con medidas correctoras
El Gobierno vasco ha detallado, en documentos a los que ha tenido acceso Crónica Vasca, los proyectos eólicos que han decaído desde comienzos de 2025 por su afección a las aves. En Bizkaia se han emitido informes desfavorables a los parques de Artzentales, El Haya 1 y El Haya 2, Feroskana, Iparaixe II, El Roble y Kastillo. En Gipuzkoa, la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) ha sido desfavorable para el parque de Piaspe, proyectado por Statkraft.
En Álava, la misma suerte han corrido el parque Laminoria, de Aixendar, y el Clúster eólico Vitoria, de Savanna Power. En total, una decena de proyectos.
A estos se suman cuatro que tuvieron que aplicar medidas correctoras o compensatorias de protección de aves de gran tamaño, aunque algunos de ellos ni siquiera han prosperado todavía: Azazeta, en Álava; Larragorri, proyectado entre Álava y Bizkaia; Ferosca I, en Álava; y Mendi, también en territorio alavés.
Sin una norma común para la avifauna
Euskadi se rige para evaluar las afecciones a la avifauna por el Plan Conjunto de Aves Necrófagas, que deja en manos de cada territorio histórico la ejecución de la legislación, a excepción de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. El plan establecía que, para su aplicación, debía ser aprobado mediante la correspondiente orden foral en el plazo de seis meses desde su redacción conjunta y entraba en vigor al día siguiente de su publicación en el boletín oficial de cada territorio.
Esa norma se apoya en un decreto que regula el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas, que señala que los planes de gestión para cada categoría de especie serían únicos en la comunidad, pero serían aprobados por los órganos forales de los territorios históricos donde la especie tuviera su distribución natural o se promoviera su recuperación. El resultado es que, mientras Bizkaia y Álava aprobaron su normativa en 2015, el Gobierno vasco no tiene constancia de que Gipuzkoa llegara a hacerlo, pese al plazo de seis meses que daba el plan.
Un contexto de despliegue lento, con Labraza como excepción
La decena de proyectos caídos se produce en un contexto de desarrollo eólico limitado en Euskadi. La primera instalación de estas características en 20 años, el parque de Labraza, en Álava, está a punto de finalizar su construcción, y son pocos los complejos que, como el alavés, han conseguido superar todos los trámites para arrancar su desarrollo.
A la disparidad de criterios entre instituciones públicas —ayuntamientos, diputaciones y Gobierno vasco— para dar luz verde a instalaciones renovables, se suman las características orográficas de gran parte de la comunidad y la avifauna presente en ella. En este último punto, pese a que podría ser un asunto meramente objetivo, también entran en juego las diferentes interpretaciones institucionales.
El Gobierno vasco también ha aclarado, en respuesta a EH Bildu, que los parques eólicos de Domico y Erreka no han tramitado su evaluación ambiental, un dato relevante para entender el estado real de los proyectos en marcha.



