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El Gobierno Vasco tramita cinco permisos de exploración de hidrógeno blanco y descarta Aralar en Gipuzkoa

El Gobierno Vasco tramita en la actualidad cinco solicitudes de permiso para la exploración de hidrógeno blanco en Euskadi, según ha adelantado El Diario Vasco. Estas investigaciones, lideradas por el Ente Vasco de la Energía (EVE) en el marco del departamento de Industria, se suman a las dos ya presentadas por la empresa francesa Mantle8, que ya ha realizado pruebas de campo. El departamento de Industria ha confirmado además que los estudios previstos en el entorno de Aralar se circunscribirán a Navarra, sin afectar al territorio de Gipuzkoa.

Fotografía que ilustra la noticia: El Gobierno Vasco tramita cinco permisos de exploración de hidrógeno blanco y descarta Aralar en Gipuzkoa
(El Diario Vasco)

Cinco solicitudes en tramitación y dos proyectos de Mantle8

El Ejecutivo autonómico tiene sobre la mesa cinco peticiones para la búsqueda de yacimientos de hidrógeno blanco en el País Vasco, según publica El Diario Vasco. Estas investigaciones se tramitan bajo el paraguas del departamento de Industria y del Ente Vasco de la Energía (EVE), que actúa como organismo impulsor de la exploración.

A estas cinco solicitudes se suman las dos presentadas por la compañía francesa Mantle8, que ya ha realizado pruebas de campo para localizar este recurso. El hidrógeno blanco, también denominado natural o nativo, es el que se encuentra de manera espontánea en el subsuelo, a diferencia del verde (producido con renovables) o del gris (derivado de fósiles).

La tramitación de estos permisos refleja el interés creciente de la industria por este recurso, considerado una vía complementaria dentro de la estrategia energética vasca. El EVE coordina las actuaciones con las empresas solicitantes para avanzar en la caracterización del subsuelo.

Aralar queda fuera de Gipuzkoa, con estudios solo en Navarra

Uno de los puntos más relevantes de la información adelantada por El Diario Vasco afecta a la comarca de Aralar, en el límite entre Gipuzkoa y Navarra. Según el periódico, los estudios para el hidrógeno en esta zona se realizarán en la comunidad foral y no entrarán en territorio guipuzcoano.

La aclaración tiene importancia porque Aralar es un espacio natural protegido y la eventual actividad exploratoria había generado expectativas en ambos lados de la frontera administrativa. La decisión de circunscribir los trabajos a Navarra evita, al menos por ahora, que la exploración afecte al parque natural y a los municipios guipuzcoanos del entorno.

La información no precisa qué empresa impulsa los estudios en Aralar ni el estado concreto de esa solicitud, pero sí deja claro que, en lo que respecta a Gipuzkoa, no habrá prospecciones en esa zona.

La noticia llega después de semanas de debate público sobre el alcance de la exploración de hidrógeno blanco en Euskadi, un tema que ha concitado el interés de ayuntamientos y colectivos ecologistas por las posibles implicaciones sobre el subsuelo y los acuíferos.

El hidrógeno blanco, un recurso estratégico en disputa

El hidrógeno blanco se ha convertido en los últimos años en un objeto de atención para gobiernos y empresas energéticas. Su extracción no requiere de procesos electrolíticos ni de captura de carbono, lo que reduce significativamente los costes de producción frente a otras variantes.

En el caso vasco, la apuesta por este recurso se enmarca dentro de la estrategia de transición energética del Ejecutivo, que busca diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia exterior. El EVE viene impulsando la caracterización del subsuelo como paso previo a cualquier decisión de explotación.

La tramitación de estos permisos de exploración es aún un primer paso. Una vez obtenidos, las compañías deberán presentar planes de trabajo detallados, someterse a evaluación ambiental y obtener las autorizaciones sectoriales correspondientes antes de cualquier perforación.

La sociedad Aralar, Zegama y otros municipios guipuzcoanos del entorno habían mostrado preocupación por la posible actividad, pero la confirmación de que los estudios se harán en Navarra alivia las tensiones en ese frente. El impacto económico, en todo caso, dependerá de los resultados de las prospecciones, que aún están por demostrar.