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Las siderúrgicas vascas afrontan un sobrecoste del 70% en su factura eléctrica por la escalada del gas

Las empresas siderúrgicas vascas encaran este mes un aumento del 70% en su factura eléctrica, según ha adelantado Diario Vasco. La escalada del precio del gas, agravada por el conflicto en Irán, y la reducción de la aportación solar han llevado el mercado eléctrico a niveles que no se registraban desde finales de 2022. Una compañía mediana del sector que consuma algo más de 8.000 megavatios hora al mes y carezca de cobertura financiera soportará el grueso del impacto.

Fotografía que ilustra la noticia: Las siderúrgicas vascas afrontan un sobrecoste del 70% en su factura eléctrica por la escalada del gas
(El Diario Vasco)

Un encarecimiento que golpea a la industria electrointensiva

El sector siderúrgico vasco, uno de los pilares de la industria manufacturera de Euskadi, vuelve a situarse en el centro de la tormenta energética. La información publicada por Diario Vasco este 7 de octubre apunta a que el sobrecoste eléctrico de este mes será del 70% para las empresas del ramo, un porcentaje que pone en riesgo la competitividad de unas plantas que operan con márgenes ajustados y que ya atravesaron un escenario similar en la crisis energética de 2022.

El detalle del impacto se entiende mejor con un ejemplo concreto: una empresa siderúrgica mediana con un consumo de algo más de 8.000 megavatios hora al mes y sin contrato de cobertura financiera asumirá de lleno la subida. La horquilla de afectados es amplia, desde fundiciones de tamaño medio hasta grandes grupos integrados, aunque son las primeras las que cuentan con menor capacidad de protegerse ante las oscilaciones del mercado mayorista.

Gas, Irán y una menor aportación solar: las claves de la escalada

Tres factores confluyen para explicar el repunte. El primero es la guerra en Irán, que ha disparado el precio del gas natural en los mercados internacionales. Al tratarse de la tecnología marginal que fija el precio de la electricidad en el mercado mayorista español, cualquier movimiento al alza en el gas se traslada de forma casi inmediata a la factura de la industria.

El segundo factor es la menor aportación de la generación solar. La reducción de la producción fotovoltaica en las últimas semanas ha dejado menos hueco para las renovables baratas, lo que obliga a recurrir con más frecuencia a centrales de ciclo combinado que queman gas. Esa combinación de demanda térmica y oferta renovable menguante empuja el precio medio del mes a cotas que no se veían desde finales de 2022, según la información publicada.

Coberturas financieras, la diferencia entre resistir o no

El impacto real sobre cada compañía depende en gran medida de su estrategia de aprovisionamiento eléctrico. Las empresas que firmaron contratos de cobertura financiera o acuerdos bilaterales a precios fijos quedarán parcialmente blindadas frente a la subida del mercado spot. Por el contrario, las que compran su energía al contado sufrirán el sobrecoste íntegro.

En el tejido siderúrgico vasco, la penetración de estas herramientas de gestión de riesgo es desigual. Las grandes corporaciones suelen contar con equipos dedicados a la contratación energética, mientras que las medianas a menudo dependen de la evolución diaria del pool. Esa asimetría explica que el aviso publicado afecte con especial dureza a un segmento intermedio del sector, el mismo que sostiene buena parte del empleo industrial en las tres provincias.

Un sector estratégico que reclama atención institucional

La siderurgia es una actividad intensiva en energía por definición, y Euskadi concentra una parte relevante de la capacidad de producción de acero del Estado. Cada episodio de precios altos reabre el debate sobre la competitividad de la industria electrointensiva vasca y sobre las herramientas disponibles para mitigar estos picos, desde los mecanismos de interrumpibilidad hasta los ajustes en los cargos de la factura.

El avance de Diario Vasco sitúa el problema en un momento delicado, cuando la transición energética y la descarbonización exigen a las siderúrgicas inversiones adicionales. Si el sobrecoste se consolida, las empresas podrían verse obligadas a revisar sus planes de producción y sus calendarios de inversión. La información publicada no detalla medidas concretas en marcha, pero el contexto institucional vasco, con una viceconsejería de Industria activa en el seguimiento de la energía, invita a esperar un pronunciamiento en los próximos días.