El Gobierno vasco alerta: los costes laborales crecen cinco veces más que la productividad en Euskadi
El Gobierno vasco ha lanzado una advertencia sobre la salud de la economía vasca a medio plazo: los costes laborales están creciendo cinco veces más rápido que la productividad. El Ejecutivo que dirige Mikel Torres, vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, prevé que el avance del PIB pierda ritmo hasta el 1,6% en 2030, un escenario lastrado por una industria que muestra signos de estancamiento.

Un desequilibrio que condiciona el crecimiento
La alerta lanzada por el Departamento de Economía, Trabajo y Empleo del Gobierno vasco sitúa en el centro del debate el desajuste entre la evolución de los salarios y la capacidad de generar valor por hora trabajada. Según las proyecciones del Ejecutivo, si los costes laborales siguen creciendo a un ritmo cinco veces superior al de la productividad, la competitividad del tejido productivo vasco quedará comprometida.
Este desequilibrio no es un fenómeno nuevo, pero adquiere relevancia en un momento en el que la economía vasca ha logrado superar el hito del millón de ocupados. Durante décadas, el gran desafío fue la creación de empleo; ahora, logrado ese objetivo, el reto se desplaza hacia la calidad del crecimiento y la sostenibilidad del modelo productivo.
El diagnóstico del Gobierno vasco apunta a que el avance del PIB se moderará en los próximos años, pasando del ritmo actual a una proyección del 1,6% en 2030. Esa desaceleración estaría vinculada directamente al comportamiento de la industria, un sector que sigue siendo el corazón de la economía vasca pero que muestra una tendencia de estancamiento que preocupa al Ejecutivo.
El lastre de una industria estancada
La industria vasca, históricamente el motor de la economía del territorio, aparece en las proyecciones del Gobierno como uno de los principales factores que explican la pérdida de ritmo del PIB. El estancamiento del sector industrial contrasta con el dinamismo que ha mostrado el empleo en los últimos años, lo que evidencia una asimetría entre la creación de puestos de trabajo y la generación de valor añadido.
La advertencia del vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, apunta a que sin una mejora sustancial de la productividad industrial, la economía vasca difícilmente podrá sostener el crecimiento del empleo en un contexto de costes laborales al alza.
El escenario dibujado por el Ejecutivo sugiere que la combinación de costes laborales crecientes y una industria que no termina de despegar puede erosionar la competitividad de las empresas vascas, especialmente en un entorno de competencia global donde la capacidad de innovar y ganar eficiencia resulta determinante.
Del desafío del empleo al reto de la productividad
El cambio de paradigma que describe el Gobierno vasco implica que el desafío ya no es cuántos empleos se generan, sino cómo se genera valor. Con más de un millón de ocupados, la economía vasca ha resuelto en gran medida el problema cuantitativo del empleo, pero se enfrenta ahora a un problema cualitativo: cómo hacer que ese empleo sea más productivo y, por tanto, capaz de sostener mejoras salariales sin comprometer la competitividad.
El Ejecutivo vasco subraya que el crecimiento de los costes laborales muy por encima de la productividad puede tener consecuencias directas sobre la inversión y la creación de empleo a medio plazo. Si las empresas ven reducidos sus márgenes por el encarecimiento del factor trabajo sin una contrapartida en eficiencia, la tentación de enfriar las contrataciones o de trasladar producción a otros territorios con costes más contenidos aumenta.
El diagnóstico presentado por el Gobierno vasco supone, en definitiva, una llamada de atención sobre la necesidad de impulsar políticas orientadas a ganar productividad, a través de la inversión en innovación, capital humano y digitalización, como vía para que el crecimiento económico vasco sea sostenible en el largo plazo y compatible con la mejora de las condiciones laborales.
Un aviso con impacto en la negociación colectiva
La advertencia del Gobierno vasco llega en un momento en el que la negociación colectiva y los acuerdos salariales están en el centro del debate público. Las proyecciones del Ejecutivo sobre la evolución de los costes laborales y la productividad pueden condicionar las expectativas de los agentes sociales, tanto en las mesas de negociación sectoriales como en los convenios de empresa.
El Ejecutivo, que ostenta la cartera de Trabajo a través de Mikel Torres, no plantea una intervención directa en la negociación colectiva, pero sí ofrece un marco de referencia macroeconómico que invita a sindicatos y patronal a tener en cuenta la desaceleración prevista del PIB y la debilidad de la productividad industrial a la hora de fijar los incrementos salariales.
Con un horizonte marcado por la moderación del crecimiento hasta el 1,6% en 2030, el Gobierno vasco pone sobre la mesa un escenario de prudencia que no pretende cuestionar la mejora del poder adquisitivo, pero que advierte de los riesgos de un desajuste sostenido entre salarios y productividad. El reto, a juicio del Ejecutivo, pasa por encontrar un equilibrio que permita mantener el empleo y la competitividad en un contexto de industria estancada.



