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El consumo eléctrico de la economía vasca se dispara un 120% en julio por el tirón industrial y el calor

El consumo eléctrico de la economía vasca registró en julio un incremento del 120%, según un informe del Ente Vasco de la Energía (EVE) al que ha tenido acceso Diario Vasco. El repunte, que coincide con un mes de temperaturas especialmente altas y una actividad industrial a pleno rendimiento, viene marcado por el comportamiento de las fábricas y, en particular, por el espectacular despegue de la demanda en el subsector siderúrgico, que creció un 213,9%.

Fotografía que ilustra la noticia: El consumo eléctrico de la economía vasca se dispara un 120% en julio por el tirón industrial y el calor
(El Diario Vasco)

Un julio de récord: calor y fábricas a pleno rendimiento

El séptimo mes del año se convirtió en un escenario de tensión máxima para la red eléctrica vasca. Según el informe del EVE publicado este viernes, la combinación de un mes de julio tórrido y una actividad fabril intensa disparó el consumo eléctrico de la economía vasca un 120%.

El dato supone un punto de inflexión respecto a los meses anteriores y coloca a la industria como principal motor de la demanda. El informe, que recoge la evolución del consumo en los distintos subsectores, refleja un comportamiento heterogéneo pero con un claro protagonista: la siderurgia, cuya demanda se disparó un 213,9%, un dato que el propio estudio califica de espectacular.

Este comportamiento encaja con un entorno de actividad industrial al límite de su capacidad, en un contexto en el que las principales plantas vascas han mantenido ritmos de producción elevados. El calor, por su parte, ha ejercido de acelerador adicional al incrementar las necesidades de refrigeración en plantas y centros de trabajo.

La siderurgia, locomotora del incremento

Dentro del repunte generalizado, el subsector siderúrgico destaca con una subida del 213,9% en su demanda eléctrica. Este comportamiento, muy por encima de la media del conjunto de la economía, apunta a una actividad especialmente intensa en las plantas de transformación del acero con presencia en Euskadi.

El informe no detalla la contribución individual de cada compañía, pero el escenario industrial vasco sitúa a nombres como ArcelorMittal, Sidenor o Tubos Reunidos entre los principales consumidores del subsector. Estas empresas, con plantas en distintos puntos del territorio, operan en sectores como la automoción, la energía o la construcción de tuberías de gran diámetro.

El tirón de la siderurgia vasca se produce en un contexto de demanda internacional sostenida y de cierta estabilidad en los pedidos, lo que ha permitido mantener cadenas de producción activas durante todo el mes. El consumo energético de estos procesos, intensivos en electricidad, convierte a estas plantas en un termómetro fiable del pulso industrial del territorio.

Tensión sobre la red y contexto energético global

El incremento del 120% en el consumo de la economía vasca no es un dato aislado: coincide con un verano en el que las redes eléctricas de media Europa han operado bajo presión. En el caso vasco, el informe del EVE constata que el sistema ha soportado la tensión sin incidencias mayores, pero el margen de maniobra se ha reducido en los momentos de mayor demanda.

El contexto energético global tampoco invita a la relajación. La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas críticas para el transporte marítimo de crudo y gas, mantiene la incertidumbre sobre los precios internacionales de la energía. Este factor, sumado a la dependencia de combustibles como el diésel en determinados procesos industriales, añade presión a los costes de producción de las empresas vascas.

En este escenario, el comportamiento de la demanda eléctrica vasca se convierte en un indicador de doble lectura: por un lado, confirma la fortaleza del tejido industrial; por otro, evidencia la exposición del territorio a las tensiones del mercado energético. Un equilibrio que el EVE seguirá monitorizando de cerca en los próximos meses.

Un indicador de la fortaleza industrial vasca

La lectura del informe del EVE refuerza la imagen de una economía vasca que se apoya en su industria como principal motor de crecimiento. El repunte del 120% en el consumo eléctrico no se explica sin una actividad fabril sostenida y sin la capacidad de las plantas vascas para mantener ritmos de producción elevados incluso en condiciones adversas como las de un mes de julio especialmente caluroso.

El dato también tiene implicaciones para la planificación energética. Si la demanda mantiene esta tendencia, las previsiones de consumo para el conjunto del año deberán revisarse al alza, y con ellas, las necesidades de generación y de gestión de la red.

Para las empresas, el incremento de la demanda eléctrica se traduce en una doble presión: la de un suministro que en momentos puntuales roza su límite y la de unos precios energéticos que siguen sin dar tregua. Un cóctel que obliga a los responsables industriales a afinar sus estrategias de eficiencia energética y de contratación.

El informe del EVE, en definitiva, refleja la imagen de una industria vasca que tira con fuerza, pero también la de un sistema energético que deberá adaptarse para acompañar ese ritmo en los próximos ejercicios.