Tubos Reunidos firma un agosto récord en pedidos en Trapagaran y afronta con más aire la fase clave del concurso
La planta de Trapagaran de Tubos Reunidos ha firmado en agosto un volumen de pedidos que supera las 3.000 toneladas, un mes que suele ser flojo y que esta vez se convierte en una palanca para encarar la recta final del año. El grupo, inmerso en un concurso de acreedores, afronta ahora la fase clave: el cierre del plazo para que los inversores presenten sus ofertas, previsto para el próximo 14 de septiembre.

Un agosto atípico que da aire a la tesorería del grupo
La actividad comercial de la planta vizcaína no se ha detenido durante el verano. Según ha podido saber Crónica Vasca, Tubos Reunidos ha cerrado agosto con contratos por encima de las 3.000 toneladas, una cifra que contrasta con lo que suele ser un mes tradicionalmente débil por la parada estival.
Ese refuerzo de la carga de trabajo permite a la compañía encarar los próximos meses con algo más de tranquilidad en lo que respecta a la generación de ingresos. La planta de Trapagaran, que mantiene su tirón entre los clientes, puede servir además de impulso para las instalaciones de Amurrio, que le suministran materia prima.
El movimiento en el mercado se produce en un contexto general complicado para el grupo, que permanece en concurso de acreedores. Pese a ello, la demanda sigue respondiendo, lo que la dirección considera una buena noticia, especialmente si se confirman ofertas que contemplen la compra de todo el grupo.
La incógnita de las nóminas y las reuniones con la administración concursal
El pago de los salarios sigue siendo el principal termómetro de la normalidad laboral en Tubos Reunidos. La plantilla ya ha cobrado la nómina de agosto y en las próximas reuniones con la administración concursal se abordará la cuestión de septiembre.
La tesorería, reforzada por los pedidos de Trapagaran, podría dar margen para sostener los gastos de los próximos meses, aunque no está claro si será suficiente para hacer frente a los pagos de algo más de un millar de empleados, la mayoría adscritos a la planta de Amurrio, cuya situación, según las fuentes consultadas, sigue siendo muy compleja.
El grupo, que cuenta con instalaciones en Bizkaia y Álava, mantiene su actividad mientras se resuelve el proceso concursal. La evolución de las nóminas será clave para mantener la estabilidad en las plantas y para preservar la confianza de los trabajadores en el proceso.
El 14 de septiembre, la fecha clave para conocer las ofertas de los inversores
La atención del concurso se centra ahora en el cierre del plazo para presentar ofertas, que vence el próximo día 14. La administración concursal ha insistido en que se intentará una venta global del grupo, aunque el interés de los inversores parece concentrarse en la antigua Productos Tubulares.
Hasta una decena de compañías han firmado el compromiso de confidencialidad necesario para acceder a la información detallada de la empresa. Durante el verano se han sucedido las visitas de estos posibles compradores a las instalaciones para conocer in situ el estado de las plantas y perfilar sus ofertas.
La decisión que se adopte tras ese plazo determinará el futuro del grupo. Mientras tanto, la actividad comercial sigue su curso y Trapagaran demuestra que, incluso en pleno proceso concursal, la compañía conserva capacidad de atracción en el mercado.



