empresas

Las 'empresas fantasma' se concentran en Euskadi y Navarra: el 37,7% de las firmas vascas no muestra actividad

Euskadi y Navarra encabezan la lista de comunidades con mayor proporción de 'empresas fantasma' en España. En el caso vasco, 31.141 compañías inscritas en el registro mercantil no presentan indicios de actividad en los dos últimos ejercicios, lo que supone el 37,7% de un total de 82.492 sociedades.

Fotografía que ilustra la noticia: Las 'empresas fantasma' se concentran en Euskadi y Navarra: el 37,7% de las firmas vascas no muestra actividad
(El Correo)

Qué se considera una 'empresa fantasma'

La denominación se aplica a aquellas sociedades que, pese a estar dadas de alta en el registro mercantil, no presentan señal alguna de que desarrollen actividad real. El criterio utilizado para identificarlas combina la ausencia de cuentas depositadas con la falta de signos externos de operación durante un periodo de dos años.

En el caso de Euskadi, el dato supone que casi cuatro de cada diez compañías vascas podrían encontrarse en esta situación. La cifra cobra relevancia en un tejido productivo donde la industria y los servicios avanzados tienen un peso estructural, y donde la existencia de sociedades inactivas puede distorsionar las estadísticas económicas y los análisis de solvencia.

El peso de las cifras en el conjunto estatal

El porcentaje vasco se sitúa muy por encima de la media estatal, aunque el artículo no detalla cuál es esa media. La comparación con Navarra, que comparte liderazgo en este indicador, apunta a un fenómeno regional: ambas comunidades presentan una incidencia notablemente superior a la del resto de territorios.

Aunque la información no desglosa la cifra por territorio histórico ni por sector, el dato global de 82.492 compañías inscritas en Euskadi permite dimensionar el problema. De ellas, 31.141 no han presentado cuentas ni han mostrado signos de actividad en los dos últimos años.

Un fenómeno con implicaciones para el tejido empresarial

La presencia de un volumen elevado de sociedades inactivas tiene efectos prácticos sobre el clima de negocios. Por un lado, dificulta la evaluación del riesgo crediticio, ya que el registro mercantil pierde fiabilidad como fuente de información. Por otro, puede inflar las estadísticas de creación de empresas y enmascarar la destrucción real de tejido productivo.

El caso de La Naval, citado como ejemplo de empresa liquidada en proceso concursal y con venta de activos, ilustra cómo sociedades que cesan su actividad pueden permanecer inscritas durante años. La falta de un mecanismo ágil de baja voluntaria o de cancelación registral contribuye a mantener estas cifras elevadas.