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Marlaska, único ministro vasco de Sánchez, acumula presión por el dossier de periodistas y la crisis de Ceuta

Fernando Grande-Marlaska, el único ministro vasco en el Gobierno de Pedro Sánchez, atraviesa su momento más delicado al frente de Interior. La publicación esta semana de un dossier sobre periodistas que manejaba su departamento se suma a la presión que ya arrastra por la crisis migratoria de Ceuta, en un contexto en el que el propio presidente del Gobierno ha reconocido que el documento 'no fue afortunado'.

Fotografía que ilustra la noticia: Marlaska, único ministro vasco de Sánchez, acumula presión por el dossier de periodistas y la crisis de Ceuta
(El Español)

Un ministro vasco en el punto de mira

Fernando Grande-Marlaska es, desde hace años, el único representante del País Vasco en el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez. Juez de profesión y con una carrera marcada por su paso por la Audiencia Nacional, su figura ha sido siempre observada con atención tanto desde Madrid como desde Euskadi, donde se le sigue de cerca por su perfil institucional y su vinculación con el PSOE vasco.

Sin embargo, esa posición singular no le ha librado de convertirse en el miembro del Ejecutivo más cuestionado y más perseguido por la oposición, según recoge la información publicada por Crónica Vasca. La publicación esta semana de un dossier sobre periodistas que manejaba el Ministerio del Interior ha supuesto un nuevo varapalo para el ministro, que ve cómo su gestión acumula frentes abiertos en un momento delicado de la legislatura.

El dossier sobre periodistas y la reacción del presidente

El documento, elaborado por Interior, contenía información sobre informadores que cubren la actualidad política y policial. La revelación ha generado un intenso debate público y ha sido calificada por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como 'no afortunada'. Un reconocimiento que, en la práctica, sitúa a Marlaska en una posición especialmente incómoda dentro del Ejecutivo.

Para el ministro, este episodio no es un incidente aislado. Se suma a la enorme presión que ya soporta por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, un asunto que, según la fuente, amenaza con marcar el curso final de la legislatura. La combinación de ambos frentes ha hecho que su nombre aparezca una y otra vez en las críticas de los partidos de la oposición, que le consideran el miembro del gabinete más vulnerable.

Ceuta, el otro frente que condiciona su futuro

La crisis migratoria en Ceuta se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza del Ministerio del Interior. Las imágenes de los últimos meses han generado un fuerte debate político y han puesto a Marlaska en el centro de las críticas, tanto por la gestión de las fronteras como por las medidas adoptadas para responder a la presión migratoria.

Este escenario coincide, además, con las dudas sobre el calendario electoral. El presidente Sánchez ha descartado un superdomingo electoral en mayo que pudiera apretar a los alcaldes del PNV, lo que se interpreta como un intento de estabilizar el tablero político. Pero esa misma estabilidad es la que el propio Marlaska no termina de encontrar, acumulando preguntas sin responder sobre su gestión y sobre el futuro de su cartera.

Un juez acostumbrado a la resiliencia, obligado a dar explicaciones

Fernando Grande-Marlaska, juez de profesión, no es un político al uso. Su trayectoria en la judicatura, con casos de gran repercusión, le ha granjeado una imagen de firmeza y de capacidad para resistir los embates. De hecho, tal y como señala la fuente, ha demostrado grandes dosis de resiliencia en momentos difíciles a lo largo de su carrera ministerial.

Sin embargo, el actual contexto le exige algo más que resistencia. Las numerosas preguntas que se acumulan sobre su gestión en Interior requieren respuestas concretas si quiere estar a la altura de su puesto en el Gobierno. La oposición ya le ha puesto en el centro de sus ataques, y los próximos meses serán decisivos para determinar si el ministro consigue revertir una situación que, hoy por hoy, le sitúa como el miembro del Ejecutivo más señalado.