Las EPSV de empresa crecen en más de 40.000 titulares en un año y elevan el total vasco a 589.112
Las entidades de previsión social voluntaria (EPSV) de empresa han experimentado un crecimiento récord en Euskadi durante el último año, al sumar más de 40.000 nuevos titulares, según los datos difundidos este martes. El total de personas adscritas a estos planes de pensiones privados vinculados a convenios colectivos o acuerdos de empresa alcanza ya los 589.112, un incremento que los expertos atribuyen a una combinación de factores fiscales, a la extensión de la contratación pública y al impulso de los planes de pensiones de empleo.

Una 'tormenta perfecta' impulsa el ahorro privado complementario
El contexto que ha rodeado a las EPSV de empresa en Euskadi en los últimos años responde, en palabras de los analistas, a una 'tormenta perfecta' que ha disparado el interés por estos instrumentos. La conjunción de beneficios fiscales, el empuje de la contratación pública y el desarrollo de los planes de pensiones de empleo ha creado un escenario particularmente favorable para que las empresas vascas y sus plantillas se decanten por estas fórmulas de ahorro.
Según los datos conocidos esta semana, el sector del metal concentra a la mayoría de los trabajadores con una EPSV de este tipo, lo que evidencia el peso de la industria vasca y su tradición en la negociación colectiva. La cifra de 589.112 titulares supone un hito significativo en un territorio donde la previsión social complementaria tiene una larga trayectoria, pero que ahora ha encontrado un nuevo impulso por varias vías simultáneas.
El crecimiento de más de 40.000 personas en solo doce meses refleja que este no es un fenómeno puntual, sino una tendencia sostenida. La evolución de las EPSV de empresa en Euskadi no se ha quedado en un repunte aislado: la combinación de factores estructurales y coyunturales ha consolidado a estos planes como una pieza habitual en las condiciones laborales de miles de trabajadores vascos.
Fiscalidad, contratación pública y planes de empleo: las claves del repunte
Uno de los motores más citados en el análisis de este crecimiento es el tratamiento fiscal de las aportaciones a las EPSV. En Euskadi, las ventajas tributarias para las aportaciones a estos planes han sido históricamente más generosas que en el resto del Estado, lo que ha convertido a este instrumento en una opción especialmente atractiva tanto para los trabajadores como para las empresas, que pueden deducir las contribuciones empresariales. Este factor ha cobrado aún más peso en un contexto de tipos impositivos marginales elevados para las rentas altas.
La contratación pública ha sido otro de los elementos decisivos. En los últimos años, numerosas administraciones y organismos públicos vascos han incorporado en sus licitaciones cláusulas que premian a las empresas que ofrecen EPSV a sus plantillas, como mecanismo para fomentar la previsión complementaria y, a la vez, mejorar las condiciones laborales en los sectores que prestan servicios públicos. Esta práctica, además, ha extendido los planes de empresa a sectores que antes no los tenían, diversificando la base de titulares más allá de la industria tradicional.
Por último, los planes de pensiones de empleo, promovidos desde el diálogo social y con el respaldo de las instituciones vascas, han actuado como catalizador. La creación de fondos sectoriales y territoriales, inspirados en el modelo de las EPSV, ha normalizado el ahorro complementario como parte del paquete retributivo. El crecimiento experimentado en el último año sugiere que la suma de estos factores ha conseguido revertir la tendencia de estancamiento en la afiliación voluntaria observada en otras comunidades.
El sector del metal, punta de lanza de la previsión social empresarial
El dato que refuerza el carácter industrial de este fenómeno es que el sector del metal aglutina a la mayoría de los trabajadores con una EPSV de empresa. No es casualidad: la negociación colectiva en el sector del metal vasco ha sido históricamente un referente en la mejora de condiciones laborales, y la integración de sistemas de previsión social en los convenios ha sido una de sus señas de identidad. La presencia masiva de estos planes en el sector refleja su aceptación como una herramienta para retener talento y proporcionar estabilidad a largo plazo.
El impulso, sin embargo, no es exclusivo del metal. El crecimiento registrado en el último año afecta a un conjunto más amplio de sectores, desde el industrial hasta el de servicios, pasando por la logística o el ámbito tecnológico. La extensión de los planes de empleo, impulsada por los acuerdos alcanzados en el marco del diálogo social vasco, ha llevado las EPSV a empresas de menor tamaño, que antes no se planteaban este tipo de ventajas para sus plantillas.
Este avance tiene implicaciones claras para el mercado laboral vasco y para el sistema de protección social en su conjunto. Con un envejecimiento demográfico que tensiona las pensiones públicas, el crecimiento de las EPSV de empresa alivia parte de la presión y contribuye a que los futuros jubilados cuenten con una complementariedad más sólida. La tendencia, según apuntan los datos, no parece tener visos de frenarse en el corto plazo.



