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La mitad de los trabajadores que hacen horas extra en Euskadi no cobran por ellas, según CC OO

Casi 25.000 asalariados vascos realizan horas extra que no aparecen en su nómina. Así lo refleja un informe de CC OO, que sitúa el problema con especial incidencia en el sector sanitario y apunta a la industria manufacturera como el ámbito donde más horas extraordinarias se contabilizan en Euskadi.

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(El Correo)

Un fenómeno que se concentra fuera de la jornada pactada

El informe elaborado por CC OO pone el foco en una realidad que afecta a una parte significativa del mercado laboral vasco: la existencia de horas de trabajo que quedan fuera de la jornada pactada y que, pese a haberse realizado, no se pagan ni se compensan. En total, casi 25.000 asalariados se encuentran en esta situación en Euskadi.

El sindicato subraya que se trata de un problema estructural que golpea con especial dureza al sector sanitario. En ese ámbito, la acumulación de jornadas extendidas más allá de lo acordado se ha convertido en una práctica habitual, lo que agrava las condiciones de unos trabajadores ya sometidos a una elevada carga asistencial.

El documento no detalla los motivos concretos por los que estas horas no se abonan, pero sí evidencia una brecha entre lo pactado y lo realmente trabajado que afecta a la vida laboral de miles de personas en el conjunto del País Vasco. La publicación de este informe se produce en un momento en que el registro horario es una obligación legal que, según el diagnóstico sindical, no siempre se cumple en la práctica.

La industria manufacturera, a la cabeza en horas extraordinarias

Más allá del caso sanitario, el informe de CC OO identifica la industria manufacturera como el sector en el que más horas extra se contabilizan en Euskadi. Este dato adquiere especial relevancia en un territorio donde el tejido industrial constituye uno de los principales motores económicos y donde sectores como la automoción o la máquina-herramienta arrastran horas de trabajo no siempre reflejadas en las nóminas.

La combinación de picos de producción, plazos ajustados o necesidades de cobertura de plantilla se traduce en una prolongación efectiva de las jornadas. El hecho de que buena parte de esas horas no se retribuyan supone, en la práctica, una transferencia de tiempo de trabajo que no queda reflejada en los salarios de los empleados afectados.

El informe no ofrece una comparativa desagregada por territorios históricos ni por tamaños de empresa, pero sí advierte de que el fenómeno no es residual y merece atención por parte de los agentes sociales y de las instituciones vascas. La cercanía del dato con el total de asalariados en Euskadi permite dimensionar el problema: uno de cada dos empleados que realiza horas extra no percibe pago alguno por ellas. Esta situación se da en un mercado laboral con tasas de paro relativamente bajas, lo que, según el sindicato, refuerza la necesidad de vigilar el cumplimiento de la normativa laboral.

Un debate con implicaciones para el mercado laboral vasco

La publicación del informe de CC OO reabre el debate sobre el cumplimiento efectivo de la jornada laboral y las fórmulas para su control. En un contexto en el que el empleo en Euskadi se mantiene en niveles relativamente altos, la reivindicación sindical apunta a la necesidad de garantizar que el tiempo de trabajo efectivamente realizado se compute y se retribuya conforme a lo establecido.

El sindicato no detalla en el documento las medidas concretas que propone para atajar esta situación, pero el diagnóstico resulta contundente: una de cada dos personas que realizan horas extra en Euskadi no percibe retribución alguna por ellas. Esta cifra supone un desafío directo a la aplicación de la normativa que obliga a las empresas a registrar la jornada de sus plantillas y a compensar o pagar las horas extraordinarias.

El informe se enmarca en la actividad habitual de seguimiento de CC OO sobre las condiciones laborales en el País Vasco y supone un nuevo elemento de presión para que empleadores y administraciones refuercen los mecanismos de registro y control de la jornada. Para los trabajadores del sector sanitario, el problema tiene un impacto directo en su salud y en la calidad de la asistencia, mientras que en la industria manufacturera la falta de retribución de las horas extra puede desincentivar la productividad y el compromiso de las plantillas. La cuestión, además, tiene implicaciones económicas: las horas no pagadas representan un coste asumido por los empleados y un ahorro para las empresas que podría estar sujeto a revisión por parte de la Inspección de Trabajo.