La inflación del 3,9% en nueve meses condiciona la negociación colectiva en Euskadi
La inflación encadena en Euskadi cinco meses de subida y acumula un incremento del 3,9% en los nueve primeros meses de 2026, con una comparativa interanual del 5% respecto a 2025. El repunte, condicionado por los precios de los combustibles y la energía, vuelve a situar la negociación colectiva en un escenario similar al de finales de 2022, cuando los convenios del metal, Michelin o Mercedes se cerraron con la inflación como telón de fondo.

Cinco meses de subidas y un contexto que recuerda a 2022
Según ha publicado Crónica Vasca, la inflación en Euskadi suma un aumento del 3,9% en los nueve primeros meses de este 2026 y del 5% en comparación con el año anterior, 2025. El encarecimiento se ha concentrado en los últimos cinco meses, con una escalada especialmente marcada por la subida de los precios de los combustibles y los productos energéticos. La gasolina, según la misma fuente, ha sido uno de los factores que ha disparado la inflación hasta el 5% en septiembre.
Este contexto recuerda al que ya se vivió a finales de 2022, cuando la negociación colectiva también estuvo condicionada por las subidas del IPC y por la necesidad de adaptar los acuerdos a esa evolución. A cierre de 2021, la inflación en Euskadi se situó en el 6,4%, una cifra que, pese a descender al 5,4% en 2022, marcó el clima laboral de entonces.
La negociación colectiva afronta un momento complejo
El aumento de la inflación tiene consecuencias directas en el ámbito laboral. Según la información publicada, la comunidad se enfrenta a un momento complejo para la negociación colectiva, con muchos convenios en marcha o pendientes de arrancar. En los últimos años, esa negociación ha estado marcada precisamente por la evolución de los precios, y todo apunta a que volverá a estarlo en los próximos acuerdos.
A finales de 2022 y comienzos de 2023, ese escenario ya provocó negociaciones clave en el metal de Álava y Bizkaia, así como en Michelin y Mercedes. En todas ellas, la inflación jugó un papel protagonista, aunque las partes lograron cerrar acuerdos que permitieron una estabilidad laboral en la comunidad. Ahora, patronales y sindicatos deberán enfrentarse de nuevo a ese reto en las próximas negociaciones.
El metal, Michelin y Mercedes: precedentes de un escenario similar
La información de Crónica Vasca recuerda que, en el caso de Michelin, los desencuentros entre dirección y sindicatos en torno a la inflación fueron un punto de bloqueo. La compañía de origen francés, que inicialmente había ofertado una subida salarial del 12% en cuatro años, acabó elevando su propuesta hasta plantear subidas ligadas al IPC.
En el metal de Álava se firmó una garantía del diferencial entre la suma de los incrementos fijos, que se estableció en un 14% en cuatro años, y la suma de los IPC reales que se dieran durante ese periodo. Un acuerdo similar al alcanzado en el metal de Bizkaia, donde se pactó una cláusula de revisión vinculada a la inflación que permitía una actualización si la suma del IPC acumulado superaba el 15% pactado.



