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La competencia asiática condiciona el ERTE de Maderas de Llodio tras la huelga de 280 días

Dos meses después de que la plantilla de Maderas de Llodio retomase la actividad tras una huelga de más de 280 días contra el ERE de Garnica, la fábrica alavesa vuelve a enfrentarse a un escenario incierto. La presión competitiva de los proveedores asiáticos y la pérdida de los grandes clientes europeos condicionan la evolución del ERTE que permanece activo hasta finales de año.

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(El Español)

Un regreso marcado por la pérdida de clientes históricos

La reincorporación de la plantilla, producida hace poco más de dos meses, se ha producido en un contexto adverso. La práctica totalidad de los clientes habituales con los que la compañía contaba antes de septiembre del año pasado, cuando la dirección activó el ERE por "causas productivas y organizativas", tuvo que buscar proveedores alternativos durante el conflicto. Según fuentes sindicales, la mayoría de esos antiguos clientes, en gran parte vinculados a la construcción, recurrieron a proveedores asiáticos atraídos por la competitividad de sus precios, un factor al que ahora la firma debe hacer frente.

La fábrica ha logrado captar pedidos de menor tamaño, pero no ha recuperado el volumen de negocio previo. "Todavía no ha recuperado los grandes, porque la competencia asiática ofrece precios mucho más competitivos", señalan desde los sindicatos. Entre esos clientes de gran tamaño se encontraban importantes firmas de Francia, Alemania y Holanda, cuya confianza no ha sido aún restaurada. La cartera de pedidos actual se ha convertido, por tanto, en el principal condicionante de la evolución del expediente de regulación temporal de empleo que sigue activo.

Un ERTE que modifica turnos y ritmo de trabajo

El ERTE, activo hasta finales de este año, ha obligado a reorganizar por completo la actividad de la planta. "Se ha quitado el turno de noche, trabajamos solo mañana y tarde. Y hay semanas que trabajamos y semanas que no", detallan los representantes sindicales. Esta alternancia entre semanas con actividad y semanas de parada refleja la volatilidad de una cartera de pedidos que todavía no ha recuperado los niveles anteriores al conflicto.

La evolución de este expediente dependerá de la capacidad de la empresa para consolidar pedidos en un mercado en el que la competencia asiática ejerce una presión constante sobre los precios. La dirección de Maderas de Llodio, participada por el grupo Garnica, no ha realizado declaraciones públicas sobre la evolución de la carga de trabajo, pero el escenario descrito por los sindicatos apunta a una recuperación lenta y condicionada por factores externos al control de la planta alavesa.

De los 100 empleados en 2018 a los 151 del ERE

Maderas de Llodio inició su actividad en 1982 en el casco urbano de Llodio, en el Valle de Ayala, dedicándose principalmente a la producción de tablero de okume, pino y variados. En 2003 la compañía viró su estrategia para centrarse en la producción de tableros de pino y se reubicó en el Polígono Industrial de Santa Cruz, donde permanece actualmente.

Cuando el grupo Garnica adquirió la compañía en 2018, Maderas de Llodio exportaba el 80% de sus ventas, producía 42.000 metros cúbicos de tablero al año, facturaba 21,5 millones de euros anuales y contaba con más de 100 empleados. En los años siguientes la plantilla fue creciendo hasta alcanzar los 151 trabajadores que había cuando Garnica activó el ERE en septiembre del año pasado. Los sindicatos sostienen que el expediente iba más allá de las causas productivas alegadas y que con él se buscaba "llevarse parte de la producción a otras plantas del grupo".

La evolución de esta planta resulta clave para el empleo industrial en la comarca de Ayala, donde la fábrica constituye uno de los referentes manufactureros. La resolución del conflicto permitió la reincorporación de la plantilla, pero la estabilidad a medio plazo sigue dependiendo de la recuperación de los grandes clientes europeos perdidos durante la huelga.