La alianza financiera de Pradales cumple dos años con tres grandes operaciones cerradas y el grueso de sus fondos sin activar
La Alianza Financiera Vasca, la gran apuesta del lehendakari Imanol Pradales para blindar el control de empresas estratégicas frente al capital extranjero, cumple dos años con una nómina de operaciones de alto perfil —Talgo, Ayesa y Uvesco— pero con buena parte de sus objetivos en el aire. Así lo constata un examen del balance de la legislatura publicado por Crónica Vasca, que subraya que la mayoría de los fondos movilizados por el plan Euskadi Eraldatuz 2030 aún no han arrancado.

Tres operaciones que sostienen la apuesta del Gobierno
La política de arraigo impulsada por el Ejecutivo vasco ha sumado en sus primeros dos años un puñado de operaciones de gran calado mediático. La más reciente, la compra de Talgo, con José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor, como socio industrial de referencia. Antes llegó la operación sobre Ayesa y, al inicio de la legislatura, la salvación de Uvesco, cuando Carrefour retiró su oferta. Aunque en esta última no ha entrado dinero público directamente, la operación contó con una asociación de intereses en la que Kutxabank juega un papel relevante.
Estas operaciones, según el balance, respaldan sobre el terreno la filosofía de la Alianza Financiera Vasca: una coalición con una decena de bancos, principalmente, que combina dinero público y privado para mantener el control de compañías punteras o con gran recorrido industrial.
Con todo, el análisis de Crónica Vasca advierte de que la alianza tiene mucho camino por recorrer para cumplir los objetivos fijados para los próximos dos años. El plan, bautizado como Euskadi Eraldatuz 2030, contempla movilizar 1.000 millones de euros públicos para atraer otros 3.000 millones privados, con Finkatuz e Indartuz como dos de sus cuatro patas.
Finkatuz: avances, pero por debajo de lo presupuestado
Finkatuz, el instrumento público de inversión en empresas, es el que más actividad ha registrado. En 2025 firmó las operaciones de Talgo, Arania y Omnhia, e Innometal, estas dos últimas parte del 'imperio Jainaga'. Para 2026, los presupuestos recogen hasta ocho operaciones de inversión desde este vehículo, pero por el momento solo se han materializado tres: Ayesa, Iparlat y Arteche. Estas dos últimas, además, fueron en realidad 'trasvases' de participaciones que ya estaban depositadas en otros fondos públicos.
La alianza con el dueño de Sidenor abre además una vía particular: la OPA por Azkoyen podría desembocar en que Finkatuz participe en la empresa navarra a través de la ampliación de capital en Ohmnia, según apunta el mismo balance.
No obstante, el ritmo de ejecución se sitúa por debajo de lo previsto. De las ocho operaciones presupuestadas para este ejercicio, aún quedan cinco por anunciar, y el texto subraya que el grueso de la movilización de recursos sigue pendiente.
Indartuz y las EPSV: el gran interrogante del plan
Si Finkatuz es la pata más visible, Indartuz es la que más dudas genera. La mayoría de sus instrumentos no han arrancado. El plan contempla cinco ramificaciones con vehículos concretos: un fondo de deuda, uno de inversión en escalabilidad, otro de capital riesgo, uno de infraestructuras y otro de fines sociales. De todos ellos, solo el fondo de deuda tiene avances conocidos, y estará gestionado por Oquendo Capital.
Ese fondo de deuda aspira a rescatar ahorros de las EPSV, los fondos de pensiones vascos, para financiar a las empresas. Sin embargo, el papel de estas entidades sigue siendo una de las incógnitas más evidentes del plan: se agarran a la máxima de que su prioridad debe ser la seguridad al invertir, lo que choca con el perfil de riesgo que requiere la financiación empresarial.
El fondo de inversión en escalabilidad, el segundo en el calendario previsto para este ecuador de 2026, aún no ha dado el paso de asignar una gestora. Tampoco hay noticias, pese al 'road show' del consejero de Hacienda y Finanzas, Noël D'Anjou, por Europa, del gran fondo extranjero de primer nivel que debía ayudar a montar estas estructuras bajo el control de Euskadi.
Movimientos en paralelo y un préstamo de 100 millones para pymes
Donde sí se aprecia más movimiento es en los nuevos fondos bajo gestión de Ezten, la sociedad pública de capital riesgo del departamento de Industria. Ezten 2 será el vehículo para la inversión en la histórica Vicinay, y días antes se anunció la entrada en la también vizcaína Walter Pack.
En el capítulo de financiación, se ha lanzado ya la tramitación del decreto para la nueva línea de préstamos del Instituto Vasco de Finanzas (IVF) destinada al crecimiento de la pequeña y mediana empresa, con una dotación inicial de 100 millones de euros.
El balance llega cuando el Ejecutivo vasco ha cubierto la primera mitad de la legislatura, un momento que el lehendakari utiliza para presentar sus cuentas en materia de vivienda, arraigo y retos empresariales. Las cifras de ejecución de la alianza financiera, no obstante, evidencian un ritmo más lento del previsto: el grueso de los recursos públicos movilizados aún está por desplegarse en los próximos dos años.



