politica

Gipuzkoa devuelve 10 millones del alquiler a 10.000 inquilinos con rentas bajas tras la reforma fiscal

La Hacienda Foral de Gipuzkoa ha cuantificado el alcance de la deducción por alquiler de vivienda habitual incorporada a la reforma fiscal del territorio. Según los datos hechos públicos este sábado, la nueva fórmula reembolsable ha permitido devolver 10 millones de euros a cerca de 10.000 inquilinos con rentas bajas, con los menores de 36 años y las mujeres como principales beneficiarios. La medida forma parte de la reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) aplicada en el territorio.

Fotografía que ilustra la noticia: Gipuzkoa devuelve 10 millones del alquiler a 10.000 inquilinos con rentas bajas tras la reforma fiscal
(El Diario Vasco)

Una devolución que llega después de la declaración

La cifra, adelantada por El Diario Vasco, corresponde al primer ejercicio completo de aplicación de la medida, incluida en la reforma fiscal que entró en vigor en Gipuzkoa. La particularidad del mecanismo es su carácter reembolsable: a diferencia de las deducciones tradicionales, que solo reducen la cuota a pagar, esta fórmula permite que los contribuyentes con rentas bajas que no llegaban a tributar reciban directamente la cantidad en su cuenta.

Ese diseño explica que el volumen de devolución sea tan relevante. Al tratarse de inquilinos con ingresos reducidos, muchos de ellos no alcanzaban el mínimo para beneficiarse de una rebaja en la cuota del IRPF, por lo que la reforma optó por convertir la ayuda en un pago efectivo. El resultado, según los datos forales, es que 10.000 arrendatarios han recibido en conjunto 10 millones de euros.

Menores de 36 años y mujeres, los perfiles con más ayudas

El desglose por perfiles que maneja la Hacienda foral confirma que la medida está llegando al público que se buscaba. Los menores de 36 años concentran el mayor volumen de ayudas, un dato coherente con el objetivo de facilitar el acceso a la vivienda a los jóvenes, uno de los colectivos con mayores dificultades para emanciparse en el territorio.

Las mujeres también aparecen como uno de los grupos con mayor presencia entre los beneficiarios. Aunque la fuente no detalla el porcentaje exacto de cada colectivo sobre el total, la concentración de la ayuda en ambos perfiles refuerza la lectura de que la deducción está operando como un instrumento de apoyo a los hogares con menor capacidad económica y a los segmentos de población más expuestos a la tensión del mercado del alquiler.

Una medida enmarcada en la reforma fiscal del territorio

La deducción por alquiler forma parte del paquete de cambios fiscales que Gipuzkoa ha ido desplegando en los últimos ejercicios. La reforma, que afecta al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, ha incluido varias medidas orientadas a aliviar la presión sobre las rentas bajas y medias, en un contexto de encarecimiento sostenido de la vivienda en las principales ciudades del territorio.

La publicación de estas cifras tiene además un valor político evidente: permite al Gobierno foral mostrar resultados tangibles de una reforma que fue objeto de debate en su tramitación. Con los datos ahora sobre la mesa, la discusión pasa de la teoría a la práctica: cuánto cuesta la medida, a quién llega y qué efecto real tiene sobre la capacidad de los inquilinos para afrontar el pago mensual del alquiler.

El impacto sobre el mercado del alquiler guipuzcoano

La cuantificación de las devoluciones llega en un momento en que el mercado del alquiler en Gipuzkoa sigue marcado por la escasez de oferta y el encarecimiento de los precios. La medida no actúa directamente sobre la oferta, pero sí sobre la demanda: al devolver parte del dinero pagado por el alquiler, la Hacienda foral incrementa la renta disponible de los inquilinos con menores ingresos.

Ese alivio, sin embargo, tiene un límite claro. Los 10 millones repartidos entre 10.000 beneficiarios suponen una media de 1.000 euros por inquilino, una cantidad que, en un mercado como el donostiarra, apenas cubre unas pocas mensualidades de diferencia. La medida se presenta así como un complemento a otras políticas de vivienda, más que como una solución estructural al problema del acceso a la vivienda en el territorio.