Euskadi gana a Navarra la pugna por la nueva planta de componentes de Dámaso Quintana, que invertirá 100 millones en Vitoria
El Gobierno vasco ha logrado amarrar en Vitoria el proyecto de fabricación de material eléctrico impulsado por el empresario Dámaso Quintana, que contempla una inversión de 100 millones de euros y que también había sondeado ubicaciones en Navarra. El desenlace permite al Ejecutivo de Imanol Pradales compensar, al menos en parte, la pérdida de la macroplanta de baterías de Hithium, que se instalará en la comunidad foral vecina.

Una inversión de 100 millones que estuvo a punto de irse a Navarra
El nuevo proyecto industrial de Dámaso Quintana, anunciado hace unos días, prevé una inversión de 100 millones de euros para la fabricación de material eléctrico. Según ha podido saber Crónica Vasca, el empresario, presidente de Haizea Wind y Cunext y segundo accionista de Arteche, tanteó varias ubicaciones en comunidades autónomas del entorno, entre ellas Navarra, antes de decantarse por el País Vasco.
Las negociaciones avanzan para instalar la planta en la nave principal de la parcela de la antigua Cegasa en Gamarra, Vitoria, el mismo emplazamiento que se había barajado para acoger la factoría de Hithium. La elección de Álava refuerza la apuesta de Quintana por Euskadi, donde ya levantó su fábrica principal de Haizea Wind, por la que también mostró un gran interés el Puerto de Santander.
La alianza con el Gobierno vasco, clave para retener el proyecto
El Ejecutivo autonómico ha conseguido asegurar este proyecto gracias a su nueva alianza con Quintana a través de ECN All Wind, sociedad participada por un fondo del Gobierno vasco y que se estrenó con el rescate fallido de Vicinay. Esta colaboración ha sido determinante para que el empresario priorizara Euskadi frente a otras opciones.
La llegada de la planta a Vitoria supone un balón de oxígeno para el departamento industrial dirigido por Mikel Jauregi, que ve así una vía para devolver, al menos en parte, la 'puñalada' que supuso la elección de Navarra por parte de Hithium. El proyecto de Quintana se suma a otros expedientes con vasos comunicantes entre los dos gobiernos autonómicos, como la OPA de José Jainaga para controlar Azkoyen o la actividad del Grupo Arania.
El contexto: la derrota con Hithium y la presión del Gobierno vasco
La pérdida de la macroplanta de baterías de Hithium fue asumida "con deportividad" por el Gobierno de Pradales, al menos de puertas hacia fuera, tal y como recoge Crónica Vasca. El equipo económico del lehendakari sabía que Euskadi no partía con ventaja en la disputa entre territorios, pero aun así optó por anunciar en el Parlamento Vasco una declaración de intenciones no vinculante con la compañía china como medida de presión.
En ese momento, el Gobierno de María Chivite tenía muy avanzado el acuerdo con los chinos, que reconocieron sin problema que elegían Navarra por la posibilidad de percibir más ayudas públicas. Ahora, con el proyecto de Quintana, Euskadi logra una compensación parcial en el pulso industrial entre ambos territorios, aunque el desenlace de la OPA sobre Azkoyen sigue pendiente de concretarse.



