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Euskadi, a la cola de España: los inmigrantes ya son el 11% del empleo vasco, pero el peso sigue por debajo de la media

El proceso de regularización extraordinaria de extranjeros ha dejado huella en el mercado laboral vasco, pero Euskadi sigue a la cola de España en el peso de los inmigrantes sobre el total de ocupados. Según los datos que publica El Correo, los trabajadores de fuera ya representan el 11% de todos los empleados del territorio, una proporción inferior a la media estatal. La industria, con sus perfiles más cualificados, y la barrera del euskera aparecen como los principales factores que explican ese desfase.

Fotografía que ilustra la noticia: Euskadi, a la cola de España: los inmigrantes ya son el 11% del empleo vasco, pero el peso sigue por debajo de la media
(El Correo)

Un 11% de empleo inmigrante, por debajo de la media estatal

Los datos recogidos por El Correo sitúan a Euskadi en la parte baja de la tabla autonómica en cuanto a la presencia de trabajadores nacidos en el extranjero. Frente al conjunto de España, donde el porcentaje supera de forma clara el 11%, el territorio vasco se queda ligeramente cortado.

La fuente señala que los inmigrantes suponen ya el 11% del total de ocupados en Euskadi. La cifra refleja el avance reciente ligado al proceso de regularización extraordinaria, pero no alcanza a igualar la media estatal. En ese contexto, la industria vasca, de mayor cualificación media que el conjunto nacional, retiene una fuerza de trabajo local más alta y deja menos hueco a la entrada de mano de obra extranjera.

El artículo de El Correo, firmado por Sergio Llamas, destaca también el papel del euskera como factor específico del mercado laboral vasco. El requisito lingüístico en muchas ocupaciones actúa como un filtro que limita la incorporación de trabajadores procedentes de otros países, incluso cuando hay oferta de empleo sin cubrir.

La construcción, la excepción que sí supera a la media

El comportamiento no es uniforme en todos los sectores. En la construcción, la fuente subraya que Euskadi tiene un 25% de trabajadores de fuera, un porcentaje que supera al del conjunto de España. Esta actividad, que con la crisis de 2008 perdió una parte muy importante del empleo local, ha vuelto a crecer con un considerable aporte de mano de obra inmigrante.

Esa singularidad se explica por las características del sector: empleos intensivos en presencia física, con menor cultural lingüística y más disposición a acoger trabajadores recién llegados. La construcción fue una de las ramas que más sintió el desplome del empleo tras la burbuja inmobiliaria y se ha recuperado en parte gracias a esa contratación de origen extranjero.

El contraste entre la industria y la construcción dibuja dos velocidades dentro del propio mercado laboral vasco. Mientras la primera se apoya en capital humano local y cubre sus puestos con trabajadores de la cercanía, la segunda recurre más a la inmigración para atender los picos de actividad y los puestos de menor competencia técnica.

La regularización extraordinaria: impacto visible, pero insuficiente

La información del diario aludencia al proceso de regularización extraordinaria de extranjeros ahora en marcha y lo considera una causa directa del incremento del peso de los inmigrantes en el empleo vasco. Esa medida, puesta en marcha por el Gobierno, disparó las solicitudes y ya se está traduciendo en altas laborales. En cualquier caso, no ha conseguido equiparar a Euskadi con la media. El Correo apunta que el territorio sigue a la cola de España en el peso de este colectivo dentro de sus ocupados.

Los efectos de la regularización están siendo más perceptible en sectores con fuerte presencia de mano de obra extranjera ya antes, como la construcción o la hostelería, tal y como se deduce de los datos aportados. La industria, en cambio, apenas se ve afectada por el proceso por su menor dependencia de trabajadores no cualificados y por las exigencias lingüísticas que plantea.

El balance final del impacto, según la información publicada, es de un avance que no consigue cerrar la brecha con el resto de las comunidades autónomas. La brecha estructural sigue ahí, vinculada a la composición de la economía vasca y a su capital humano propio.

Sectores y perfiles: quién entra y quién no en el mercado vasco

Más allá de la media global, el artículo de El Correo apunta a que el peso de los inmigrantes varía mucho según la rama en la que se mire. La construcción, con el 25% de empleados procedentes del exterior, supera claramente a la media estatal del sector y se convierte en el principal punto de entrada del trabajo extranjero en Euskadi. La industria manufacturera, en cambio, muestra una presencia mucho más reducida, por lo que se considera uno de los factores que dejan a Euskadi por debajo de la media nacional.

La barrera del euskera se alza como una singularidad respecto de otras comunidades. El dominio de la lengua propia es un requisito o un valor para desempeñar muchos puestos, algo que no ocurre en el resto de España. Ese requisito, junto con la existencia de un tejido industrial de ingresos y competencias técnica, hace que el cuarto laboral vasco sea menos permeable a la mano de obra extranjera, según la información disponible.

De igual forma, la fuente subraya que el proceso de regularización extraordinaria está dejando huella en el mercado laboral vasco. La huella se comprime sobre todo en las actividades de menor valor añadido, dejando ver a esa estructura productiva compartida como una correa de transmisión de la inmigración basada en lo que cada sector demande.