El Gobierno vasco prepara una fórmula para blindar el arraigo de Aernnova ante un posible cambio de accionista
El Gobierno vasco lleva tiempo con Aernnova en su radar de empresas estratégicas y ahora busca una fórmula que garantice el arraigo de la aeronáutica alavesa. El detonante: el accionista principal de la compañía está a punto de cumplir diez años en el capital y el Ejecutivo autonómico quiere asegurar un socio industrial fuerte en un escenario de venta.

Una década en el capital y la necesidad de un socio industrial
El accionista principal de Aernnova va a cumplir diez años en la aeronáutica alavesa, según ha adelantado El Correo. Ese hito temporal abre un escenario de posible venta y ha llevado al Gobierno vasco a buscar una fórmula que asegure el arraigo de la compañía en el territorio.
La preocupación del Ejecutivo no es nueva. En su radar de empresas estratégicas, Aernnova figura desde hace tiempo. La compañía, fundada por el difunto Iñaki López Gandásegui, es uno de los referentes industriales de Álava y del conjunto del sector aeronáutico vasco, con capacidad de arrastre sobre una cadena de suministro muy dependiente de su actividad.
El plazo de diez años es relevante porque en el capital privado suele marcar el fin del ciclo de inversión de los fondos, que buscan desinversiones para devolver dinero a sus partícipes. Ese calendario convierte la operación en un asunto de máxima atención para el Gobierno vasco, que necesita un socio industrial fuerte para garantizar la continuidad del proyecto en Euskadi.
El peso estratégico de Aernnova en la industria vasca
Aernnova es uno de los grandes proveedores aeronáuticos del Estado, especializado en estructuras y componentes para los principales fabricantes de aviones del mundo. Su sede está en la localidad alavesa de Berantevilla y su actividad genera un efecto tractor importante sobre el empleo cualificado y la industria auxiliar de la zona.
Para el Gobierno vasco, asegurar que la compañía mantenga su centro de decisión y su capacidad industrial en Álava es una prioridad. La entrada de un nuevo accionista sin vocación industrial podría suponer un riesgo de deslocalización o de pérdida de actividad, algo que el Ejecutivo autonómico quiere evitar con una fórmula de arraigo.
Esa fórmula, aún por definir, buscaría dar entrada a un socio industrial fuerte en el capital de la compañía o establecer mecanismos que condicionen cualquier cambio accionarial al mantenimiento de la actividad y el empleo en Euskadi. El precedente de otras operaciones industriales vascas sugiere que el Ejecutivo no quiere dejar ese extremo al azar.
Un movimiento que sigue la estela de la política industrial vasca
La decisión del Gobierno vasco de buscar una solución para Aernnova encaja con su política de protección de empresas estratégicas. En los últimos años, el Ejecutivo autonómico ha utilizado distintas herramientas —desde participaciones accionariales hasta acuerdos de blindaje— para evitar que compañías clave pierdan su arraigo en el País Vasco.
La aeronáutica es uno de los sectores que el Gobierno vasco considera estratégicos por su alto valor añadido, su empleo cualificado y su papel en la diversificación industrial. Aernnova, además, es una de las pocas empresas del sector con capacidad para competir a nivel global desde Euskadi.
El desenlace de este proceso no está cerrado. El Gobierno vasco busca una fórmula, pero aún no hay un acuerdo cerrado ni un socio identificado públicamente. Lo que sí está claro es que el Ejecutivo no quiere esperar a que el accionista principal mueva ficha para reaccionar: prefiere tener preparado un mecanismo que garantice el arraigo de una de sus joyas industriales.



