El Gobierno Vasco prepara un decreto de pesca que flexibiliza las artes menores y recupera el cerco con autorización previa
El Gobierno Vasco ha puesto en exposición pública el proyecto de decreto que regulará la pesca en las aguas interiores de Euskadi, una norma que sustituirá a regulaciones dispersas de hace tres décadas. El texto incluye la recuperación oficial de la red de cerco, sometida a autorización previa, y eleva los topes de redes y anzuelos para la flota de bajura como respuesta a la pérdida de cerca del 40% de estas embarcaciones desde 2006.

Una 'reclamación histórica' de las cofradías
El viceconsejero de Pesca, Puertos y Litoral, Leandro Azkue, ha explicado a DV que la actualización responde a «una reclamación histórica» de las cofradías de Gipuzkoa y Bizkaia para «modernizar de forma integral una regulación que data de hace tres décadas».
El decreto afronta la delicada situación de las embarcaciones de bajura con una medida concreta: el límite máximo de redes y aparejos que pueden llevar a bordo podrá llegar a duplicarse de forma individual. La consejería que dirige Amaia Barredo justifica la flexibilización en la fuerte caída del número de buques, que reduce el esfuerzo pesquero global aunque cada barco pueda emplear más artes.
Números que justifican el cambio
Los datos que maneja la administración vasca reflejan un desplome notable. Desde 2006, Euskadi ha perdido 93 embarcaciones de bajura, lo que supone un descenso cercano al 40%. Según el cierre de 2025, el País Vasco contaba con 137 buques de este tipo, frente a los 230 de hace dos décadas.
Azkue lo resume con un ejemplo: «Siendo menos barcos pueden ir a pescar con más aparejo sin que eso vaya en detrimento de la especie. Antes éramos cien barcos y echábamos mil anzuelos cada uno, si ahora somos cincuenta barcos, pues déjame echar mil quinientos. Al final, el esfuerzo global no es mayor que el que hace treinta años».
En la práctica, los arrantzales podrán calar redes más extensas o lanzar más anzuelos, optimizando su rendimiento individual sin que el esfuerzo total supere al de finales de los años noventa.
El cerco: una autorización condicionada al AZTI
La norma también formaliza la readmisión de la pesca de cerco en la franja marítima autonómica, una práctica prohibida con carácter general que hasta ahora se salvaba mediante autorizaciones temporales. Sin embargo, Azkue subraya que no habrá una «autorización automática» ni una vía libre para «esquilmar los recursos».
Cualquier incursión de los barcos de mayor porte en aguas interiores requerirá un permiso previo de la dirección competente, condicionado a los informes científicos del centro AZTI sobre la salud biológica de las especies. «Lo que hemos hecho es que los arrantzales no tengan un 'no' desde el principio, sino que tengan un sí, siempre y cuando se les concedan las autorizaciones correspondientes», detalla.
La prohibición del cerco no obedecía a una incompatibilidad biológica, sino a un problema de convivencia: hace tres décadas, la abundancia de buques en una lámina de agua muy reducida generaba conflictos de espacio entre cerqueros y pesqueros pequeños. La merma de la flota ha diluido esa fricción y permite levantar el veto.
Plazos y reciprocidad con otras comunidades
El borrador se encuentra en fase de exposición pública y recepción de alegaciones, un plazo que expirará a mediados de septiembre. Después, el Ejecutivo deberá recabar los informes preceptivos jurídicos antes de publicar el texto definitivo. «Si llegáramos para terminar el año, casi nos daríamos con un canto en los dientes, porque requiere muchos informes preceptivos. Lo previsible es que entre en vigor a finales de este año o a principios del que viene», afirma Azkue.
En cuanto a la relación con otras comunidades, el nuevo marco mantiene la política de reciprocidad. Azkue recuerda que es «una práctica tradicional que buques de otras regiones acudan a Euskadi durante las costeras de primavera en busca de especies como la anchoa, el verdel o la sardina». Esas embarcaciones necesitan un permiso especial del Gobierno Vasco, una concesión habitual porque la flota local actúa igual en el resto del Cantábrico: «Al igual que nosotros accedemos a que un número determinado de embarcaciones gallegas puedan pescar en aguas interiores vascas, Galicia accede a que el mismo número de barcos vascos pesquen en sus aguas».



