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El Gobierno vasco destina 700 millones a Indartuz y Finkatuz para 20 operaciones de arraigo empresarial en 2027

El Gobierno vasco ha reservado 700 millones de euros en los presupuestos de 2027 para sus dos vehículos de compra de acciones de empresas, Indartuz y Finkatuz, con el objetivo de ejecutar una veintena de operaciones de arraigo. La partida supone un impulso decidido a Indartuz, la sociedad creada esta legislatura dentro de la alianza financiera, que ya ha entrado en el capital de Enagás con un 1% y que absorberá la mayor parte de los fondos: 336 millones para 15 operaciones, frente a los 360 millones que recibirá Finkatuz para cuatro movimientos.

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(El Español)

El reparto de los 700 millones: Indartuz toma el relevo

El detalle de las cuentas de 2027, adelantado por Crónica Vasca, revela un cambio de peso en la política de arraigo del Ejecutivo de Imanol Pradales. Indartuz, la sociedad que nació esta legislatura de la mano de la alianza financiera, recibirá 336 millones de euros para acometer 15 operaciones de entrada en el capital de "empresas, fondos y vehículos financieros", según consta en la documentación presupuestaria.

Este desembolso contrasta con el papel secundario que hasta ahora había tenido el vehículo, que ya ha comprado un 1% de Enagás, la firma cotizada que, pese a no tener sede en Euskadi, mantiene importantes intereses y negocios renovables en el territorio. La operación se interpreta como un primer paso de una estrategia que en 2027 se desplegará a gran escala.

Por su parte, Finkatuz, que ha sido el instrumento que ha monopolizado las grandes inversiones hasta la fecha —con la participación del 6% en Arteche, antes en manos de fondos de capital riesgo públicos—, contará con una dotación de 360 millones para cuatro operaciones. Entre ellas, sigue en marcha la OPA sobre la navarra Azkoyen, en la que Finkatuz viaja en el consorcio liderado por Ohmnia.

A estas dos vías se suma una operación adicional directa a través del Instituto Vasco de Finanzas (IVF), la sociedad paraguas dependiente del departamento de Hacienda en la que se integran tanto Indartuz como Finkatuz. Con ello, el número total de operaciones previstas para el próximo ejercicio alcanza la veintena que menciona el titular del Gobierno vasco.

La alianza financiera, en su punto de inflexión

El origen de estos fondos está en la alianza financiera que se puso en marcha con los presupuestos de 2026, cuyo objetivo era movilizar 1.000 millones de euros del erario público para reforzar el arraigo de las compañías vascas. En su primer año de vida, el instrumento ya ha cristalizado en operaciones relevantes como la compra de Talgo, la entrada en Ayesa y la citada OPA sobre Azkoyen.

El consejero de Hacienda y Finanzas, Noël d'Anjou, ha sido el responsable de pilotar esta estrategia. Según la información publicada, el departamento que dirige busca a partir del año que viene dar un empujón decidido a Indartuz, hasta ahora un actor secundario frente a Finkatuz.

2027 se presenta como un ejercicio clave para el desarrollo de esta política: será el último año natural completo de la primera legislatura de Pradales, lo que convierte las cuentas en una suerte de balance de la estrategia de arraigo impulsada por el Gobierno vasco.

Quedan aún por desplegar iniciativas anunciadas dentro de este mismo marco, como el fondo de infraestructuras que pretende utilizar los ahorros depositados en las EPSV (entidades de previsión social voluntaria). Su puesta en marcha se ha ido demorando y no aparece en las cifras de 2027, aunque el Ejecutivo lo mantiene en su hoja de ruta.

Un contexto de negociación: la reunión con Jainaga y la compra de Talgo

La publicación de estas cifras coincide con un momento de máxima actividad en la política de arraigo del Ejecutivo. El lehendakari, Imanol Pradales, se ha reunido con el presidente de Talgo, Carlos de la Rica, en plena negociación para la compra del fabricante de trenes. Aunque la fuente no precisa el objeto de ese encuentro, la operación sobre Talgo ha sido una de las que han dado forma a la alianza financiera en sus primeros meses.

El contexto de estas inversiones es el de un Gobierno vasco que busca blindar el empleo y el tejido industrial a través de la participación pública en el capital de compañías estratégicas. La entrada en Enagás, aunque sea simbólica con un 1%, refuerza esa lectura: la compañía no tiene sede en Euskadi, pero sí importantes negocios renovables en el territorio, lo que la convierte en un activo de interés.

En paralelo, la OPA sobre Azkoyen sigue su curso. La empresa navarra, especializada en máquinas de vending y café, es objetivo del consorcio liderado por Ohmnia, en el que Finkatuz participa. Con los 700 millones reservados para 2027, el Gobierno vasco dispondrá de músculo financiero suficiente para completar las operaciones ya en marcha y abrir nuevas vías de entrada en el capital de compañías vascas o con intereses en Euskadi.

La apuesta por Indartuz, con un 40% más de dotación que Finkatuz (336 millones frente a 360, aunque con muchas más operaciones previstas), señala un cambio de orientación: el nuevo vehículo está llamado a protagonizar la segunda fase de la alianza financiera, con un foco más amplio que incluye fondos y vehículos financieros, no solo empresas individuales.