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ArcelorMittal Sestao pide a Europa impulsar el acero verde ante el escaso tirón de la demanda

ArcelorMittal Sestao encara el salto al 100% de capacidad con un aviso: la demanda de acero verde crece por debajo de lo esperado y solo un grupo reducido de clientes está dispuesto a asumir su sobrecoste. La multinacional reclama a Bruselas más impulso regulatorio, mientras afronta en Europa la presión de las importaciones asiáticas. El punto crítico, de nuevo, es el precio de la electricidad.

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(El Español)

La planta vizcaína acelera hacia el pleno rendimiento con una demanda que no acompaña

ArcelorMittal Sestao avanza hacia su capacidad máxima de 1,6 millones de toneladas con la vista puesta en 2027, pero lo hace con un freno inesperado: el mercado del acero verde no termina de despegar. El CEO de la factoría, Pedro Escudero, ha reconocido en las últimas semanas que la producción de bobina con un 75% menos de huella de carbono se ha ido duplicando año a año desde el plan de crecimiento anunciado tras la pandemia, pero que ese ritmo no está asegurado.

La razón es clara: solo un grupo determinado de clientes está dispuesto a asumir la prima verde que encarece el producto frente al acero convencional. En la memoria anual del grupo correspondiente a 2025, la compañía constata que el despliegue del acero bajo en emisiones avanza "más lento de lo previsto", lo que condiciona las decisiones de inversión en descarbonización. La planta vizcaína, que ya emplea a cerca de 600 trabajadores entre plantilla propia y auxiliares, necesita ampliar ese círculo de compradores para blindar su producción.

La multinacional sigue considerando Sestao uno de sus dos grandes hitos en descarbonización en España, junto a la nueva acería eléctrica de Gijón. Sin embargo, el ritmo de adopción del acero verde por parte de la industria europea está resultando más tibio de lo que los planes empresariales habían previsto.

Bruselas, en el punto de mira: la siderúrgica pide regulación que tire de la demanda

Ante este escenario, ArcelorMittal ha trasladado a las instituciones europeas una petición concreta: acelerar la regulación para estimular las compras de acero verde por parte de los principales sectores consumidores. La compañía reclama que el marco normativo sea "compatible con los objetivos" del grupo, lo que pasa por incluir mayores compromisos desde la contratación pública para impulsar la demanda.

La presión sobre Bruselas no es nueva. El sector siderúrgico europeo lleva meses alertando del aumento de la oferta de acero chino e indio a bajo coste, una tensión que se ha intensificado con el nuevo paquete de recargos y controles a las importaciones que entró en vigor el pasado 1 de julio. En este contexto, la planta vizcaína se ve atrapada entre la necesidad de encontrar compradores para su producto descarbonizado y la competencia de materiales más baratos procedentes de Asia.

Escudero asegura que existe "una oportunidad histórica" para que Sestao se convierta en una pieza clave para la multinacional, pero advierte de que el éxito dependerá de avances en el plano "regulatorio, político y energético". Una combinación que, según la compañía, no se está produciendo con la velocidad necesaria.

La factura eléctrica, el otro gran escollo para competir con el acero asiático

El precio de la electricidad sigue siendo uno de los principales quebraderos de cabeza para la siderurgia vasca. ArcelorMittal España trabaja en la firma de nuevos PPA que aseguren el suministro renovable a largo plazo al coste más competitivo posible. La acería de Sestao ya funciona con un 100% de energía renovable, pero la compañía considera que los precios eléctricos españoles siguen estando muy por encima de los de Alemania o Francia.

"Necesitamos asegurar un suministro eléctrico que nos permita competir en igualdad de condiciones", reclama la empresa, que insiste en que la descarbonización de la siderurgia depende en gran medida de la electrificación. Sin una rebaja de los costes energéticos, el acero verde vizcaíno difícilmente podrá ampliar su base de clientes más allá de las empresas más comprometidas con la sostenibilidad.

La compañía había recibido la visita institucional del consejero de Industria, Mikel Jauregi, poco antes del verano, en la que se confirmó la meta de alcanzar el pleno rendimiento en 2027. Pero esa hoja de ruta, advierte ahora la multinacional, está condicionada a que la evolución de la demanda sea favorable. El sector mira así con inquietud hacia los próximos meses, en los que se decidirá si el acero verde europeo logra consolidarse o se queda en un nicho testimonial.