Vicrila encara los 140 años con una segunda línea de copas y 53 millones de facturación tras salir del concurso
Vicrila, el histórico fabricante de vasos de vidrio de Leioa, ha puesto en marcha una segunda línea de copas en su planta de Lamiako, un hito que llega diez años después de haber estado a punto de desaparecer por una deuda que superaba los 50 millones de euros. La compañía vizcaína, fundada a finales del siglo XIX, se acerca a los 140 años de vida con unas ventas que ya en 2022 superaron los 53 millones de euros y que se han mantenido en ese nivel desde entonces, según la información publicada por Crónica Vasca.

Una década para pasar del borde del abismo a la ampliación de capacidad
El giro de Vicrila, cuyo nombre oficial es Vidriera y Cristalería de Lamiaco, es uno de los episodios industriales más dramáticos vividos en Euskadi en los últimos años. En el verano de 2016, la compañía se acogió a concurso de acreedores con una deuda superior a 50 millones de euros. Durante los meses siguientes, el proceso se complicó: pese al interés que despertaba por su posición en el mercado y la escasez de competidores, todos los intentos de venta fracasaron, incluida una adjudicación judicial fallida a una gestora de Madrid cuyo comprador acabó renunciando al proyecto.
Cuando la empresa, entonces próxima a cumplir 130 años, parecía abocada a la liquidación, entraron en escena las familias Lanzagorta y López Ante, de la mano del entonces director Fernando Bermejillo. Los nuevos impulsores prometieron inversiones y la viabilidad del proyecto a cambio de ajustes en el frente laboral. Vicrila salió formalmente del concurso a mediados de 2018, tras casi dos años de un culebrón industrial sin precedentes recientes en el tejido productivo vasco.
17 millones de inversión y una segunda línea para copas en Lamiako
La recuperación no se detuvo ahí. La crisis del covid golpeó con dureza la actividad ligada a la hostelería, uno de los principales canales de salida de sus productos. Vicrila supo cubrir parte de la producción con otros envases de vidrio, como los de la popular Nocilla, para mantener el ritmo de la planta. Con el regreso de los bares, la compañía rebotó y ya en 2022 facturó 53 millones de euros, superando el objetivo a medio plazo fijado por los nuevos inversores. Ese listón se ha sostenido en los ejercicios posteriores, asumiendo también los picos de precios energéticos.
En este 2026, el último paquete de inversiones ha culminado con la puesta en marcha de una segunda línea de copas en la planta de Lamiako. En total, las inversiones acumuladas en esta década ascienden a 17 millones de euros. La ampliación busca reforzar uno de los flancos en los que más está creciendo la demanda. El nombre de Vicrila figura en el fondo de los vasos de una gran parte de los establecimientos de hostelería en España y también de Europa.
El principal fabricante español, con la mirada puesta en México y Japón
Con más de 200 trabajadores, Vicrila es el principal y prácticamente único gran fabricante de vasos y copas de cristal de España y uno de los dominadores del mercado europeo. Aun así, en el continente emergen competidores asiáticos y turcos de bajo coste, un factor que la compañía vizcaína tiene que vigilar. La exportación ya llega a América y Asia, y entre los objetivos estratégicos de la empresa está ganar cuota en mercados como México, Estados Unidos, Canadá, Australia o Japón.
El consejero de Industria, Mikel Jauregi, ha visitado recientemente las instalaciones de Leioa, en un gesto que subraya el valor que la administración vasca otorga a una compañía que estuvo a punto de desaparecer y que hoy se presenta como un referente del sector del vidrio a nivel estatal y europeo.



