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Un informe de la CIA desclasificado sitúa a un empresario vasco en el centro de la red nazi que operó desde Bilbao

El 17 de junio de 1942, un empresario vizcaíno recibió una de las condecoraciones más exclusivas que otorgaba el III Reich a ciudadanos extranjeros. Se llamaba Rafael Arrancudiaga y, según un informe de inteligencia estadounidense desclasificado por la CIA, fue pieza clave en una red marítima que, desde Bilbao, ayudó a Alemania a recuperar buques mercantes y a desarrollar negocios navieros en España durante la Segunda Guerra Mundial.

Fotografía que ilustra la noticia: Un informe de la CIA desclasificado sitúa a un empresario vasco en el centro de la red nazi que operó desde Bilbao
(El Español)

De Plentzia a la confianza de Franco y del régimen nazi

El documento, redactado en 1946 y ahora desclasificado, traza la trayectoria de Arrancudiaga desde sus orígenes en el nacionalismo vasco hasta convertirse en hombre de confianza de las autoridades franquistas y alemanas. Según el informe, su filiación política inicial era nacionalista vasca, pero "empezó a vacilar en sus ideas en el comienzo de la guerra civil española" y se trasladó a territorio franquista en cuanto tuvo oportunidad.

Ese giro le abrió las puertas de la administración: cuando Jesús María Rotaeche, una de las figuras más influyentes de la Marina Mercante franquista, fue elevado a director de ese organismo, nombró a Arrancudiaga oficial de Marina asimilado, con cargos en la Dirección General en Madrid. Los servicios de inteligencia estadounidenses señalan que ese antecedente le valió "granjearse la confianza de las autoridades franquistas".

La operación para recuperar la flota alemana

La historia da un giro en 1941, un año antes de la condecoración otorgada por Hitler. Con buena parte de Europa bajo control nazi, Alemania buscaba recuperar diversos buques mercantes inmovilizados en puertos ocupados de Bélgica (Ostende) y Holanda para reincorporarlos a sus rutas comerciales y logísticas. Detrás de aquella operación se encontraba Eugenio Erhardt, un empresario alemán afincado en Bilbao y miembro del Partido Nazi desde los años treinta, que utilizó su naviera Erhardt y Compañía para apoyar el esfuerzo bélico alemán, gestionar envíos de mineral estratégico como el wolframio y colaborar con redes de espionaje e inteligencia naval del Abwehr en el golfo de Vizcaya.

Erhardt recurrió a Arrancudiaga por la estrecha amistad que ambos mantenían desde sus años en Plentzia. La misión no era sencilla: había que formar tripulaciones para atravesar el Canal de la Mancha y conducir las embarcaciones hasta Bilbao. Arrancudiaga encontró la solución entre los marinos vascos que se encontraban sin posibilidad de embarcar debido a las restricciones impuestas por el régimen franquista. "Había que pensar en reclutar tripulantes para los buques, y nadie mejor que Arrancudiaga para ello, que conocía perfectamente al personal del país", explica el informe.

"Se pensó en los marinos que carecían de documentación en regla, que por disposiciones de Franco se encontraban impedidos para navegar. Éstos, indudablemente, acuciados por el hambre, con raras excepciones, aceptaron la oferta, que para ellos era tentadora y se comprometieron a traer los buques a Bilbao a través del Canal de la Mancha con sus ingentes peligros. Algunos se dejaron la vida en la empresa", añade el documento.

Negocios navieros y comisiones millonarias

A medida que el sistema funcionaba, también crecieron los beneficios para Arrancudiaga. El informe asegura que las operaciones generaban importantes ganancias a través del contrabando y menciona expresamente a Arrancudiaga entre quienes obtuvieron réditos económicos. Pero la auténtica fortuna llegaría a través de los negocios navieros impulsados por Alemania en territorio español.

El informe atribuye a intereses alemanes la creación en Madrid de la compañía Trascomar (Comercial y Transportes Marítimos), una empresa destinada a explotar rutas entre España, Italia y Grecia en plena II Guerra Mundial. Diversas investigaciones históricas han señalado que la compañía operó una flota de pequeños mercantes españoles utilizados para abastecer a las fuerzas alemanas desplegadas en el norte de África.

Según el documento, Trascomar adquirió 20 embarcaciones, entre ellas los mercantes 'Cala Castell' y 'Cala Fornells', "percibiendo el señor Arrancudiaga el 10% de la compra, desde su cargo de gerente de la Trascomar". La misma fuente sostiene que la empresa también se hizo con la naviera Bachi, propiedad de Hijos de Astigarraga, fundada en Bilbao hacia 1901. En esta operación, Arrancudiaga percibió otra suntuosa comisión: "Aunque Bachi parecía que era particular, dependía de los alemanes, auténticos propietarios, pues pagaron 60 millones de pesetas, de las que percibió el señor Arrancudiaga el 10% del importe de la empresa, siendo nombrado gerente de dicha empresa en unión del señor Astigarraga".

Una vida de opulencia entre Madrid y Las Arenas

El documento describe a Arrancudiaga viviendo "con gran opulencia" entre Madrid y Getxo. Según la fuente, poseía un chalet de nueva construcción en Las Arenas, aunque la propiedad figuraba a nombre de su esposa, sus hijos y otros familiares de confianza. También se mencionan cuentas bancarias en entidades como el Banco de Vizcaya, el Banco de Bilbao y el Hispanoamericano, aunque sostiene que parte de su patrimonio podría encontrarse oculto a través de inversiones empresariales.

En el momento en que fue redactado el informe, en 1946, Arrancudiaga seguía vinculado a la Dirección General de la Marina Mercante y residía en Madrid. Los servicios de inteligencia sospechaban que buena parte de su fortuna procedía de sus negocios con los alemanes y de los contactos que mantenía con agentes vinculados al régimen de Adolf Hitler.

El retrato que emerge del informe es el de un hombre que pasó del nacionalismo vasco a los despachos del franquismo, que colaboró con los intereses económicos del Tercer Reich y que, según los servicios de inteligencia aliados, construyó una fortuna aprovechando la neutralidad española mientras Europa ardía en la Segunda Guerra Mundial.