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Tubos Reunidos: los sindicatos exigen certidumbre mientras la subasta se alarga hasta diciembre

El administrador concursal de Tubos Reunidos y los sindicatos han mantenido su primer encuentro después de que se conocieran las cinco ofertas que han superado el primer filtro para la compra de la firma vasca. La reunión no ha despejado la incógnita sobre quién se hará con la compañía, pero sí ha servido para abordar la delicada situación financiera y el calendario de un proceso que se prolongará, como mínimo, hasta diciembre.

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(El Español)

Primer contacto oficial entre administración concursal y plantilla

El punto de partida de esta nueva fase del concurso de Tubos Reunidos es la reunión mantenida entre el administrador concursal y los representantes de los trabajadores. Es el primer contacto oficial después de que el primero anunciase cuáles son las cinco ofertas que han pasado el primer corte para participar en la puja por la empresa vasca, según ha publicado Crónica Vasca.

El encuentro ha servido para poner sobre la mesa los asuntos más inmediatos para la plantilla. En este sentido, las fuentes sindicales consultadas por el citado medio han trasladado que "la situación financiera sigue siendo crítica". Una advertencia que marca el clima en el que se está desarrollando todo el proceso de venta y que evidencia la urgencia con la que se vive el día a día en las dos plantas afectadas.

En cuanto a los pagos más próximos, desde los sindicatos se ha confirmado que la paga extra de octubre "está dada la orden de pago". Sobre la nómina mensual, se muestra cierta expectativa condicionada: "se espera que con la entrada de caja lo normal es que llegue para pagar". La incertidumbre, por tanto, sigue planeando sobre la capacidad de la compañía para hacer frente a sus compromisos más inmediatos.

Las cinco ofertas y los planes de los aspirantes

Las cinco ofertas admitidas a trámite se mantienen por el momento en el anonimato. No obstante, según la información publicada, entre esa media decena de candidatos se encontrarían el grupo vasco Jainaga y la multinacional india Welspun, del magnate Balkrishan Goenka. Esta última, tal y como ha adelantado el medio, tendría un especial interés en contar con una acería propia en Europa.

Junto a estas dos, habría una tercera oferta que partiría como una de las favoritas. La razón: su propuesta incluiría la posibilidad de mantener actividad tanto en la planta vizcaína de Trapagaran como en la alavesa de Amurrio. De las cinco, dos de ellas lo harían de forma directa y una tercera lo haría de manera subsidiaria. Esa tercera oferta, por ahora, permanece en el anonimato.

Sin embargo, hay un dato que afecta a todas las candidaturas por igual: todas las ofertas planteadas incluyen recorte de plantilla y cambios en las condiciones laborales de los trabajadores. Es un punto sobre el que los comités tendrán que pronunciarse y que será determinante en la valoración final.

Un calendario que se alarga y el papel decisivo de la plantilla

El administrador concursal ha trasladado a los sindicatos que, a partir de la próxima semana, los distintos oferentes irán reuniéndose con las centrales sindicales para exponerles sus planes. Será una primera toma de contacto para que ambas partes negocien, con el objetivo de que en la primera semana de diciembre estén presentadas las ofertas definitivas.

Por tanto, el proceso se encamina hacia un desenlace que no llegará, como pronto, hasta finales de año. Un escenario de 'subasta larga' que genera incertidumbre entre la plantilla, que ve cómo se alarga la espera para conocer su futuro laboral.

Tras esos encuentros, los comités deberán realizar su valoración. En ella tendrán un peso importante las modificaciones del convenio que quieren introducir los interesados. La propia regulación del concurso explicita que entre los criterios que se apoyará la administración para elegir a la ganadora está el respaldo de los trabajadores y, en su caso, de los acreedores, entre los que se encuentra la Sepi.

La carga de trabajo actual y el pulso a la viabilidad

Pese a la delicada situación económica, desde los sindicatos se asegura que "de momento hay carga de trabajo para unos meses y van entrando pedidos para las dos plantas". Una afirmación que matiza el pesimismo general y que apunta a que la actividad productiva no se ha detenido en plena fase de venta.

En concreto, para la planta de Trapagaran habría 14.000 toneladas por despachar, de las cuales 11.000 quedarían aún por fundir. Estos datos, ofrecidos por las fuentes sindicales, dibujan un horizonte laboral inmediato con encargos que garantizan cierta actividad, aunque no despejan la pregunta de fondo sobre la viabilidad a largo plazo.

La combinación de una situación financiera crítica con una cartera de pedidos que sostiene la actividad de las plantas es el marco en el que se desarrollará la puja. La elección final del comprador, prevista para después de diciembre, será la que determine si Tubos Reunidos mantiene su estructura productiva en Euskadi y bajo qué condiciones laborales.