Santano, la pieza vasca clave en el Ministerio de Transportes tras la salida de Puente
La dimisión de Óscar Puente como ministro de Transportes ha recolocado las piezas del ministerio en plena recta final hacia las elecciones generales del 29 de noviembre. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha nombrado al vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, como nuevo responsable del área, pero el guipuzcoano José Antonio Santano, secretario de Estado de Transportes y exalcalde de Irun, se perfila como el hombre fuerte del departamento y un actor decisivo para los intereses vascos en infraestructuras.

Una dimisión en cadena
La salida de Óscar Puente se produce a menos de un mes de la cita electoral y, según la información publicada por Crónica Vasca, todavía muy cercana en el tiempo al accidente ferroviario de Urda, en Toledo. Junto a Puente también ha presentado su dimisión el presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña.
Frente a esas bajas, José Antonio Santano, número dos del ministerio desde noviembre de 2023, permanece en su puesto. Su continuidad lo sitúa como referencia de un departamento que ha quedado en manos de un recién llegado con un perfil más económico que infraestructural, y con una crisis abierta por el siniestro de Urda todavía sobre la mesa.
El propio Santano se ha pronunciado en su cuenta de X sobre la marcha de su jefe directo. "Óscar da un paso al lado con la dignidad y la fuerza con la que ha sido ministro y alcalde", ha escrito. En ese mismo mensaje ha definido a Puente como "gran persona, gran amigo, gran político" y ha subrayado que ha sido un "honor" compartir esos años en el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
El perfil vasco del secretario de Estado
Santano, guipuzcoano, fue alcalde de Irun entre 2002 y 2023, un cargo que ocupó durante más de dos décadas antes de dar el salto a la política estatal. Desde su puesto en Transportes, y según recoge la información de Crónica Vasca, ha venido ejerciendo como uno de los principales interlocutores del ministerio en la supervisión de la obra del tren de alta velocidad en Euskadi.
Su papel ha incluido la gestión de adjudicaciones y licitaciones de tramos clave de la alta velocidad, así como la conexión ferroviaria entre Euskadi y Navarra. También ha liderado las negociaciones para la integración de las infraestructuras ferroviarias en el proceso de transferencia de los servicios de Cercanías al Gobierno vasco, uno de los asuntos abiertos que más inciden en la agenda política y empresarial vasca.
Con la llegada de Carlos Cuerpo al frente del ministerio, la previsión, tal y como apunta Crónica Vasca, es que sea Santano quien asuma el grueso de la gestión ordinaria hasta la celebración de los comicios, incluyendo la gestión de la crisis derivada del accidente de Urda.
Implicaciones para Euskadi
La permanencia de Santano no es un detalle menor para la economía y la política vasca. El secretario de Estado ha sido el rostro del ministerio en dos de los expedientes de mayor calado para el territorio: el despliegue de la alta velocidad vasca y la transferencia de Cercanías al Gobierno vasco.
La salida de Puente podría haber abierto un escenario de incertidumbre en torno a compromisos ya avanzados, como las inversiones previstas en Cercanías para Euskadi. La continuidad de Santano, sin embargo, aporta un elemento de estabilidad en la interlocución entre el ministerio y las instituciones vascas, en un contexto de calendario electoral y con un nuevo ministro aún por aterrizar en el área.
El PSE, formación de la que Santano procede, ha visto con buenos ojos la dimisión de Puente: la fuente recoge que los socialistas vascos la consideran un "gesto de altura política". El movimiento, en plena precampaña, deja a Santano como una figura reforzada dentro del entramado de influencia vasca en Moncloa.



