Azurreka lleva al Ararteko la duda sobre el cierre del vertedero de Lemoa en 2027
La asociación ecologista Azurreka ha trasladado al Ararteko, Mikel Mancisidor, un escrito en el que reclama que aclare si el vertedero de Bistibieta, en Lemoa, mantiene la previsión de cierre para 2027 anunciada por el anterior Gobierno de Urkullu. La organización pone el foco en la nueva ampliación de capacidad solicitada, que complica esa fecha, y en los residuos procedentes de la limpieza del Prestige depositados en 2002, de los que pide una caracterización completa.

Una ampliación que choca con la previsión de cierre
El vertedero de Bistibieta, operado por FCC, tiene en marcha una nueva ampliación de su capacidad que se ejecuta dentro del perímetro actual. Para Azurreka, esa solicitud dificulta pensar que la actividad vaya a cesar el año que viene, tal y como se anunció hace unos años.
Los ecologistas advierten de que la ampliación puede afectar a "las cotas, las cargas, la estabilidad, la duración de la explotación, la generación y gestión de lixiviados y gases, los olores, el tráfico y las futuras condiciones de clausura". Con ese argumento, piden al Ararteko que ayude a esclarecer "qué hay debajo, qué se ha construido, qué se está autorizando ahora" y, finalmente, "cuál es el futuro de Bistibieta" y si hay cambios respecto a la previsión de cierre anunciada por el anterior Gobierno de Urkullu.
La incógnita de los residuos del Prestige
El otro frente que Azurreka lleva al Defensor del Pueblo vasco son los restos utilizados en 2002 para la limpieza del Prestige, que se encuentran en las primeras capas del vertedero, las más profundas. La asociación reclama a las instituciones que determinen las cantidades de ese tipo de residuos y si pueden tener afección a futuro en la estabilidad del recinto y en el medio ambiente.
El Gobierno vasco respondió recientemente en el Parlamento Vasco que no hay chapapote, sino solo materiales impregnados de hidrocarburos sometidos previamente a tratamiento. Pese a ello, Azurreka pide aclarar "qué se depositó exactamente, en qué cantidad, qué tratamiento recibió, dónde se encuentra y cuál es su estado más de veinte años después". El presidente de la asociación, Unai Ortuzar, sostiene que "esos residuos continúan físicamente en el vertedero y, mientras no exista una caracterización completa, una localización cartográfica y un seguimiento específico, no puede darse por demostrado que las sucesivas ampliaciones sean irrelevantes para su confinamiento".
Silencio de FCC y respuestas fuera de plazo
En los últimos meses, tras conocerse la nueva ampliación del volumen de residuos, Azurreka ha solicitado información al Gobierno vasco, a URA y al Ayuntamiento de Lemoa. La asociación denuncia que "parte de la información solicitada antes de finalizar el periodo de alegaciones nos ha llegado después de que ese plazo hubiera terminado y FCC (la empresa que opera el vertedero) no ha contestado a ninguna de nuestras comunicaciones".
Con este escrito, la cuestión del vertedero de Lemoa llega al Ararteko en un momento en el que la nueva ampliación ha reabierto el debate sobre su futuro y sobre los riesgos ambientales asociados a los residuos depositados hace más de dos décadas. La respuesta del Defensor del Pueblo vasco determinará si se abren nuevas vías de investigación o de control sobre la instalación.



