Las salidas voluntarias en Gestamp Abadiño solo suman 33 frente a un recorte de hasta 280 empleos previsto para 2030
La planta de Gestamp en Abadiño solo ha registrado 33 salidas voluntarias, una cifra muy inferior al recorte de entre 250 y 280 empleos fijos que la dirección planteó al comité de empresa hasta 2030. La elevada carga de trabajo actual está desincentivando las bajas, según fuentes cercanas al proceso, mientras la compañía mantiene su plan de ajuste a medio plazo.

Un ajuste anunciado que avanza con lentitud
Hace meses, la dirección de Gestamp en Abadiño comunicó al comité de empresa su intención de reducir la plantilla fija en un rango de entre 250 y 280 trabajadores, con un horizonte marcado en 2030. El objetivo era adecuar la estructura de la planta a las perspectivas de producción a medio plazo, en un contexto de transición hacia el vehículo eléctrico que condiciona los volúmenes de pedidos.
Sin embargo, el ritmo real del ajuste está muy por debajo de lo previsto. Hasta el momento, las salidas voluntarias apenas suman 33, menos del 15% del límite inferior del rango planteado. La diferencia entre lo planificado y lo ejecutado evidencia la dificultad de materializar un recorte de estas dimensiones cuando la actividad fabril no ofrece señales de debilidad.
La compañía no ha modificado oficialmente su hoja de ruta para la próxima década. Fuentes cercanas a la negociación indican que el plan sigue vigente, aunque la aplicación efectiva depende de factores como la evolución de la carga de trabajo, los pedidos de los clientes y la capacidad de atraer bajas incentivadas.
El exceso de carga de trabajo frena la adhesión a las bajas incentivadas
La planta de Gestamp en Abadiño es una pieza clave en la estrategia del grupo, especializada en componentes para la automoción con clientes como Mercedes-Benz. El fabricante alemán, con planta en Vitoria-Gasteiz, es uno de los principales destinatarios de su producción en Euskadi, junto con otros fabricantes europeos y asiáticos.
El contexto europeo y global del sector de automoción atraviesa una transformación acelerada: la llegada del vehículo eléctrico, los cambios en las cadenas de suministro y la presión competitiva de China están reconfigurando los planes de producción de los grandes grupos. Gestamp, con presencia internacional, ha anunciado ajustes en distintas plantas para adaptarse a esta realidad, y Abadiño es una de las afectadas.
La planta vizcaína no escapa al debate sobre el empleo industrial vasco, con una estructura productiva muy dependiente de la automoción. El caso de Gestamp refleja la tensión entre mantener empleo en el corto plazo y garantizar la competitividad a largo plazo, un dilema que también afecta a otras plantas proveedoras del sector en el territorio.



