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El alto IPC complica la renovación de los convenios vascos: la mitad de los trabajadores tiene acuerdo vigente

El encarecimiento del coste de la vida no solo supone un golpe inmediato a los bolsillos de los trabajadores vascos, sino que anticipa un escenario de alta tensión en la negociación colectiva. Según datos de ELA, solo el 49,7% de la población asalariada cuenta con sus convenios vigentes, frente al 45,9% que los mantiene en situación de prórroga, una brecha que el sindicato considera cada vez más difícil de revertir en el actual contexto inflacionista.

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(El Diario Vasco)

Datos de ELA: menos de la mitad de los convenios están al día

El responsable de euskera y de negociación colectiva de ELA, Pello Igeregi, ha comparecido en rueda de prensa para presentar el balance de la situación de los convenios en Euskadi. Según los datos del sindicato, el 49,7% de la población asalariada vasca tiene sus acuerdos vigentes, mientras que el 45,9% se encuentra en situación de prórroga.

Estas cifras reflejan un bloqueo que, en opinión de Igeregi, se verá agravado por el contexto inflacionista. El encarecimiento del coste de la vida no solo supone un golpe inmediato al bolsillo de los trabajadores, sino que complica aún más el marco de negociación con las patronales, al ensanchar la distancia entre las demandas salariales y las ofertas empresariales.

ELA, uno de los sindicatos con mayor implantación en Euskadi, viene denunciando esta dinámica en los últimos meses. La comparativa entre ambos porcentajes —49,7% frente a 45,9%— evidencia una situación casi partida por la mitad del tejido laboral vasco, con un bloqueo que afecta a una parte muy significativa de los asalariados.

La inflación como telón de fondo de la negociación

El alto IPC se convierte así en un factor que tensiona la renovación de los convenios. En un escenario donde el coste de la vida sube, los sindicatos presionan por subidas salariales que compensen la pérdida de poder adquisitivo, mientras las empresas, enfrentadas a costes crecientes, ofrecen incrementos más moderados.

Ese desencuentro, según el análisis de ELA, explica que una parte significativa de los convenios sigan prorrogados, sin actualizar sus tablas salariales. La prórroga, lejos de ser una solución, mantiene congeladas las condiciones de muchos trabajadores, que ven cómo sus salarios pierden valor real mes a mes.

La rueda de prensa de Igeregi se enmarca en esa estrategia de presión pública, en un momento en que la negociación colectiva afronta un otoño que se prevé complejo para empresas y trabajadores. El sindicato sitúa la inflación en el centro del diagnóstico, advirtiendo de que el contexto actual dificultará aún más la renovación de los acuerdos.

Un bloqueo con consecuencias para el poder adquisitivo

La situación descrita por el sindicato apunta a que el bloqueo en la negociación colectiva tendrá un impacto directo sobre el poder adquisitivo de los trabajadores vascos. Con un IPC elevado, la ausencia de acuerdos renovados implica que buena parte de la población asalariada no verá compensada la subida de precios en sus nóminas.

El 45,9% de los asalariados en prórroga supone, en la práctica, que cerca de la mitad de la fuerza laboral vasca mantiene condiciones que no se han actualizado, con tablas salariales que pierden capacidad de compra mes a mes. La consecuencia más inmediata es que el coste de la vida sigue subiendo mientras los salarios de estos trabajadores permanecen congelados.

ELA advierte de que este escenario no solo afecta a los bolsillos, sino que condiciona el clima social y laboral de los próximos meses. Con la inflación como telón de fondo, cualquier acuerdo que se alcance deberá incorporar subidas que compensen la pérdida de poder adquisitivo acumulada, un factor que, según el sindicato, seguirá marcando la agenda de la negociación colectiva en Euskadi.