La industria vasca sitúa el mantenimiento como palanca de competitividad ante el reto tecnológico
La industria vasca afronta un doble desafío: adaptarse a las nuevas tecnologías y captar talento. En este contexto, el mantenimiento se ha erigido como un factor clave para garantizar la fiabilidad y la competitividad de las plantas productivas, según se puso de manifiesto en un encuentro sectorial celebrado en Bilbao.

El mantenimiento, pieza estratégica para la competitividad
El mantenimiento industrial ha dejado de ser un mero departamento de reparaciones para convertirse en un elemento estratégico en la estrategia de las empresas vascas. Así se desprende del debate mantenido entre representantes de Petronor, Tamoin e Intenance, quienes coincidieron en que una industria que no logra ser competitiva está condenada a sufrir bajo las actuales leyes del mercado, y para serlo necesita fiabilidad.
La fiabilidad, explicaron, no es solo una cuestión técnica, sino que tiene un impacto directo en la cuenta de resultados y en la capacidad de las compañías para mantener sus compromisos de entrega y calidad. En un tejido industrial como el vasco, donde la automoción y la máquina-herramienta son sectores tractores, la disponibilidad de los equipos es crítica para mantener los estándares exigidos por los clientes internacionales.
Los retos: tecnología y talento
Los participantes en el encuentro, moderados por Lucas Irigoyen, señalaron dos grandes retos para el sector del mantenimiento en Euskadi: la adaptación a las nuevas tecnologías y la captación de talento. La digitalización y la introducción de herramientas como el mantenimiento predictivo o el uso de datos en tiempo real están transformando la forma en que se gestionan los activos industriales.
Sin embargo, esta transformación no sería posible sin personas capacitadas. La falta de relevo generacional y la competencia por el talento técnico se presentan como un obstáculo para que las empresas vascas puedan aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen las nuevas herramientas. La formación y la atracción de jóvenes hacia carreras técnicas se perfilan como una necesidad urgente para el futuro del sector.
El mantenimiento como factor de fiabilidad
La fiabilidad no se improvisa. Detrás de ella hay una gestión planificada del mantenimiento, que incluye desde la prevención de averías hasta la optimización de los ciclos de vida de los equipos. En un entorno económico marcado por la incertidumbre, las empresas que son capaces de garantizar la operatividad de sus plantas tienen una ventaja competitiva clara frente a aquellas que no lo logran.
En este sentido, el debate subrayó que el mantenimiento no debe ser visto como un coste, sino como una inversión que repercute directamente en la competitividad. La industria vasca, con un peso relevante en el PIB, necesita de este enfoque para mantener su posición en los mercados globales, donde la presión por la reducción de costes y el aumento de la eficiencia es cada vez mayor.



