Gipuzkoa bate su récord de jóvenes de 20 a 24 años inscritos como demandantes de empleo
El verano de 2026 ha dejado una cifra histórica en Gipuzkoa: nunca antes tantos jóvenes de 20 a 24 años se habían inscrito como demandantes de empleo. El dato, publicado por el SEPE, refleja el primer aterrizaje en el mercado laboral de una generación que busca su primer trabajo.

Un récord que se repite por tercer verano consecutivo
Gipuzkoa ha vuelto a batir su propio récord de demandantes de empleo entre los 20 y los 24 años. Según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) correspondientes al mes de julio, el territorio ha alcanzado la cifra más alta de su serie histórica para este grupo de edad en un mes de verano. Es el tercer año consecutivo en que se registra un máximo, lo que consolida una tendencia que los analistas del mercado laboral siguen con atención.
El dato no implica necesariamente un empeoramiento de la economía vasca, sino que responde a un fenómeno estructural: la entrada masiva de jóvenes que, tras finalizar sus estudios, se inscriben por primera vez como demandantes de empleo. En el caso de Gipuzkoa, el peso de la Formación Profesional y la universidad hace que cada junio y julio se produzca una oleada de nuevas altas en las oficinas de Lanbide.
El perfil mayoritario: primer empleo y alta cualificación
Los técnicos de empleo consultados explican que la práctica totalidad de estos jóvenes son 'demandantes de primer empleo', es decir, personas que nunca han cotizado. No se trata, por tanto, de trabajadores que hayan perdido su puesto, sino de egresados que comienzan su búsqueda. La mayoría cuenta con formación profesional de grado medio o superior, y un porcentaje creciente tiene titulación universitaria.
El fenómeno coincide con una demanda empresarial que, en sectores como la máquina-herramienta o la automoción, sigue sin encontrar perfiles técnicos específicos. Esta brecha entre la formación ofertada y las necesidades de las empresas guipuzcoanas es una de las claves que explican por qué muchos jóvenes permanecen inscritos varios meses antes de encontrar su primer empleo.
La brecha de género y la duración media de la búsqueda
Los datos del SEPE también revelan una brecha de género significativa: las mujeres representan algo más de la mitad de los demandantes jóvenes en Gipuzkoa, aunque la diferencia se reduce respecto a años anteriores. La duración media de la búsqueda del primer empleo en el territorio se sitúa en torno a los seis meses, un plazo que los orientadores laborales consideran 'aceptable' comparado con otras regiones del Estado, pero que sigue siendo un obstáculo para la emancipación de los jóvenes.
Desde Lanbide, el servicio vasco de empleo, insisten en que el récord de inscritos no debe leerse como un síntoma de paro juvenil desbocado, sino como una fotografía estacional. No obstante, las mismas fuentes admiten que la conversión de estos demandantes en contratos estables sigue siendo 'el gran reto' del mercado laboral vasco, especialmente en un territorio donde la temporalidad en el primer empleo supera el 60%.
Un fenómeno que preocupa a los agentes económicos
La Confederación Empresarial de Gipuzkoa (ADEGI) ha mostrado su preocupación por la dificultad de retener a este talento joven. En declaraciones a este medio, portavoces de la patronal señalan que 'hay más demanda que oferta en los perfiles técnicos', y que muchas empresas del territorio optan por contratar a egresados de otros países ante la falta de candidatos locales. Una paradoja que sitúa a Gipuzkoa en una posición incómoda: récord de demandantes de empleo jóvenes y, al mismo tiempo, vacantes sin cubrir.
Los sindicatos, por su parte, interpretan los datos como una llamada de atención sobre las condiciones laborales del primer empleo. ELA y LAB sostienen que la rotación y la parcialidad empujan a muchos jóvenes a permanecer inscritos como demandantes aunque tengan empleos puntuales, para no perder prestaciones o acceso a formación. El debate sobre la calidad del empleo juvenil vuelve así al centro de la agenda política vasca, con la vista puesta en la próxima mesa de diálogo social.



