Finkatuz e Indartuz sumarán más de 98 millones en ingresos por dividendos, con ITP Aero como principal motor
La política de inversión directa del Gobierno vasco en el capital de grandes empresas ha entrado en una nueva fase. Finkatuz, la sociedad creada bajo el mandato de Iñigo Urkullu, ha pasado de tres a nueve participadas y, con la reciente entrada en Enagás, suma su décima compañía. El saldo de los ingresos por dividendos, impulsado por los pagos extraordinarios de ITP Aero, apunta a superar los 98 millones de euros en 2026 y podría alcanzar los 100 millones.

De tres a diez participadas: la aceleración de Finkatuz
La sociedad Finkatuz, creada antes de la pandemia para blindar el arraigo de empresas estratégicas, ha multiplicado su actividad en la legislatura del lehendakari Imanol Pradales. La cartera ha pasado de tres participadas a nueve, y recientemente se ha incorporado una décima: Enagás, de la que se ha adquirido un 1% a través de la sociedad instrumental Indartuz.
Junto a esta incorporación, Finkatuz comparte con Indra una sociedad instrumental a través de la cual ambas participan en el capital de ITP Aero. Esa participación, comprada cuando Rolls Royce puso a la venta la aeronáutica, ha sido la más rentable de la cartera.
La entrada en Enagás obedece a la misma lógica de arraigo, pero el Ejecutivo ha conseguido condiciones particularmente favorables en el caso de ITP Aero. El precio de compra del 6% del capital fue de 65 millones de euros, según las cuentas de Finkatuz, si bien en su momento se valoró la participación en 95 millones por las fórmulas de financiación adicionales asumidas por el Gobierno vasco.
ITP Aero cubre la inversión: 84 millones en dividendos extraordinarios
La operación de ITP Aero ya se ha rentabilizado en términos económicos. El Gobierno vasco ha recibido dos pagos extraordinarios por parte de la compañía: 36 millones y 48 millones, siendo este último aprobado a finales del año pasado y recibido en los primeros meses de 2026. En total, 84 millones de euros que cubren prácticamente el coste inicial de la participación, que fue de 65 millones.
Además, al haber entrado en el capital de ITP Aero desde el inicio, cuando Rolls Royce puso la compañía a la venta, el Gobierno vasco logró un precio de entrada más favorable que otros accionistas como Indra. Esta ventaja se ha traducido en una mayor rentabilidad relativa de la inversión.
El doble dividendo sitúa a ITP Aero como el principal motor de los ingresos por participación del Gobierno vasco, muy por delante del resto de las empresas participadas.
CAF, Arteche y Enagás aseguran un caudal estable de ingresos
Más allá de los pagos extraordinarios de ITP Aero, el Gobierno vasco cuenta con un flujo de ingresos estable procedente de otras empresas cotizadas. CAF, Arteche y, a partir de ahora, Enagás, mantienen una tendencia al alza en sus resultados y en sus dividendos.
CAF y Arteche han aumentado sus beneficios durante el primer semestre del ejercicio, mientras que Enagás, pese a un retroceso del 28%, mantiene un compromiso de pago fijo al accionista de un euro por acción. Este último aspecto es clave para asegurar una fuente de ingresos previsible para Finkatuz e Indartuz.
En 2026, se espera que estas tres compañías superen los 7 millones de euros de aportación conjunta. Sumando los ingresos acumulados de años anteriores (1,5 millones en 2025, 1,2 en 2024 y 1 millón en 2023), el saldo total de Finkatuz e Indartuz se situará por encima de los 98 millones de euros, y podría alcanzar los 100 millones si se materializan otras aportaciones.
Azkoyen y Talgo: dos incógnitas en el horizonte
Las próximas incorporaciones podrían aumentar aún más los ingresos del Gobierno vasco. La OPA lanzada por Jainaga, BBK, Kutxabank y el propio Ejecutivo a través de la sociedad instrumental para comprar Azkoyen, si prospera en los plazos previstos, podría convertirse en una nueva fuente de recaudación.
Azkoyen, con sede en Navarra, atraviesa un buen momento y genera beneficios, por lo que su participación aportaría dividendos adicionales. Sin embargo, el desenlace de la operación liderada por Ohmnia es incierto.
La otra gran incógnita es Talgo. La compañía, cuyo nuevo presidente José Jainaga ha declarado su intención de repartir un 30% de las ganancias en cuanto abandone las pérdidas, podría volver a repartir dividendos en el medio plazo. Aunque esa recuperación parece lejana para las cuentas de 2026, el escenario es favorable para el Gobierno vasco, que mantiene su apuesta por el arraigo industrial.



