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Euskadi deja sin adjudicar 216,5 millones en licitaciones públicas durante 2025, un 40% más que en 2021

Euskadi dejó sin adjudicar 216,52 millones de euros en licitaciones públicas durante 2025, lo que representa un incremento del 40% respecto a los datos de 2021 y equivale al 3% de toda la contratación pública en el territorio. Así lo refleja el último informe publicado por El Correo, que advierte de que cada vez más concursos se quedan sin empresa.

Fotografía que ilustra la noticia: Euskadi deja sin adjudicar 216,5 millones en licitaciones públicas durante 2025, un 40% más que en 2021
(El Correo)

Un 40% más que en 2021

El importe de las licitaciones públicas desiertas en Euskadi alcanzó el pasado año los 216,52 millones de euros. Esta cifra supone un aumento del 40% en comparación con los datos de 2021, según el informe citado por El Correo.

El crecimiento evidencia una tendencia al alza en el número de concursos que no encuentran empresa dispuesta a ejecutarlos. En sectores como la obra pública, la construcción o los servicios especializados, las administraciones vascas se enfrentan a una creciente falta de ofertas, pese a que la contratación pública sigue siendo uno de los motores de la actividad económica en Euskadi.

El 3% de toda la licitación pública

Los 216,52 millones sin adjudicar representan el 3% del total de la licitación pública realizada en Euskadi durante 2025. Aunque pueda parecer un porcentaje reducido, la cifra absoluta refleja un volumen relevante de recursos públicos que no se traducen en inversión real sobre el territorio.

El informe no detalla qué administraciones o departamentos concentran el mayor número de concursos desiertos, pero la tendencia general apunta a que tanto el Gobierno Vasco como las diputaciones forales y los ayuntamientos están viendo cómo algunos de sus proyectos más complejos no reciben ofertas en tiempo y forma.

Causas y consecuencias para el tejido empresarial

El informe no detalla las causas concretas del aumento de concursos desiertos, aunque la evolución de los precios de los materiales, la falta de mano de obra cualificada en sectores estratégicos y la complejidad técnica de algunas licitaciones son factores que suelen citarse en estudios similares.

Desde el punto de vista empresarial, que una licitación quede desierta significa que no hay empresas que cubran los requisitos o que consideran el contrato poco atractivo en las condiciones actuales. Para las administraciones, supone retrasar o incluso cancelar proyectos de infraestructuras, equipamientos o servicios, con el consiguiente efecto en la inversión pública y en el empleo indirecto que genera.

El dato llega en un contexto en el que la inversión pública vasca se ha mantenido elevada, con proyectos vinculados a la obra pública, el transporte, la energía y la digitalización, lo que hace más relevante el análisis de las licitaciones que no encuentran empresa.