finanzas

El Gobierno Vasco reconoce que la inversión privada en la alianza financiera de arraigo va por debajo del objetivo: espera sumar 200 millones más

El Gobierno Vasco ha ejecutado ya aproximadamente la mitad de los 1.000 millones de euros públicos habilitados en los presupuestos de 2026 para la alianza financiera vasca, la gran apuesta de la legislatura para el arraigo empresarial. Sin embargo, el consejero de Hacienda y Finanzas, Noël d'Anjou, ha admitido este lunes en el Parlamento que la capacidad de traccionar inversión privada está "un poco por debajo" del objetivo. El departamento confía en sumar próximamente 200 millones de euros adicionales de otros agentes financieros para acercarse a la meta de movilizar tres euros privados por cada euro público.

Fotografía que ilustra la noticia: El Gobierno Vasco reconoce que la inversión privada en la alianza financiera de arraigo va por debajo del objetivo: espera sumar 200 millones más
(El Español)

Mitad del presupuesto público ya comprometido

Coincidiendo con el ecuador de la legislatura, superado este verano, la gran estrategia de arraigo empresarial del Gobierno de Pradales despliega también más o menos la mitad de su potencial. Según ha confirmado el consejero de Hacienda, Noël d'Anjou, se han ido ya en torno a la mitad de los 1.000 millones de euros de los presupuestos públicos habilitados en las cuentas de 2026 para dar soporte a la llamada alianza financiera vasca.

Una parte del dinero tiene nombre propio: las dos operaciones de largo recorrido mediático, Talgo y Ayesa, además de otras inversiones más fuera del gran foco como Arania, Iparlat u Ohmnia, o el debut de Indartuz en Enagás. Pero hay también otra parte que se ha destinado a crear nuevos fondos, llamados también a traccionar inversión de agentes privados, como es el caso del vehículo para grandes infraestructuras en el que aportarán las EPSV.

De los otros 500 millones pendientes habrá que descontar, si la OPA llega a buen puerto, lo que se destine a la compra de Azkoyen. Quedan además en presupuestos otros 200 millones más que se heredaron a través de Finkatuz del anterior Gobierno de Urkullu.

D'Anjou admite el desfase y confía en nuevos fondos privados

El consejero reconoció en sede parlamentaria, durante la comisión para presentar las Cuentas de 2027, que la capacidad de movilizar capital privado se sitúa "un poco por debajo" del objetivo marcado. Según los informes europeos de Letta y Draghi, se supone que por cada euro público pueden movilizarse tres de otros inversores, con lo que a estas alturas esa regla llevaría a una aportación privada de 1.500 millones de euros (3.000 millones al término de la legislatura).

Aunque no concretó la cifra actual, D'Anjou explicó que pronto espera añadir 200 millones de euros más por esta vía, lo que ayudará a la alianza financiera a acercarse a ese objetivo de triplicar el presupuesto público. "No estamos lejos del objetivo", señaló el consejero, cuestionado en comisión por las evoluciones de la alianza financiera por el portavoz de EH Bildu, Pello Otxandiano.

EH Bildu pregunta por el fondo soberano y la fórmula multicanal

El portavoz de EH Bildu, Pello Otxandiano, apuntó también al compromiso en campaña electoral de crear un gran fondo soberano. Ante esa pregunta, el consejero explicó que la fórmula de dividir esfuerzos en varios canales de inversión (Finkatuz, Indartuz, fondos de escalabilidad, fondo de infraestructuras, etc.) busca atacar mejor los mercados y crear herramientas de apoyo específicas para cada proyecto o necesidades concretas de las empresas.

Esta estrategia multicanal, defendida por D'Anjou, contrasta con la opción de concentrar todos los recursos en un único vehículo, que es la que reclamaría el fondo soberano. La alianza financiera vasca se configura así como un paraguas de distintos instrumentos, cada uno orientado a un tipo de operación, desde la compra de participaciones en empresas estratégicas hasta la creación de vehículos para grandes infraestructuras con participación de las EPSV.

De los 500 millones pendientes de ejecutar habrá que descontar, si la OPA llega a buen puerto, lo que se destine a la compra de Azkoyen. Además, quedan en presupuestos otros 200 millones heredados a través de Finkatuz del anterior Gobierno de Urkullu, que también forman parte del arsenal financiero del ejecutivo para el arraigo empresarial.