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El Gobierno Vasco modera la subida de las tasas aeroportuarias pese a la crisis del queroseno y la presión de Aena

El Ministerio de Transportes ha decidido enfriar la subida de las tasas aeroportuarias que había propuesto Aena, fijando un incremento de tres céntimos por pasajero al año, muy lejos de la cifra que manejaba el gestor aeroportuario. La decisión llega en plena crisis del queroseno, con el barril en máximos y las aerolíneas avisando de posibles quiebras. Para el tejido empresarial vasco, que depende de los aeropuertos de Loiu, Hondarribia y Foronda para sus conexiones internacionales, la moderación de las tarifas supone un respiro en un contexto de costes disparados.

Fotografía que ilustra la noticia: El Gobierno Vasco modera la subida de las tasas aeroportuarias pese a la crisis del queroseno y la presión de Aena
(El Diario Vasco)

Un incremento mínimo frente a la demanda de Aena

El Ministerio de Transportes ha establecido que las tasas aeroportuarias subirán tres céntimos por pasajero y año, una cifra muy inferior a la que el gestor Aena había planteado inicialmente. La decisión, adelantada por El Diario Vasco, supone un freno a la presión del operador, que buscaba un incremento mayor para compensar sus costes y planes de inversión.

El ajuste se produce en un momento delicado para el transporte aéreo, con el precio del queroseno disparado. La propuesta del ministerio contrasta además con la postura de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que en informes previos había recomendado incluso rebajar las tarifas aeroportuarias para estimular la actividad. La decisión final deja al regulador y al gestor en posiciones opuestas, con el Ejecutivo optando por una vía intermedia que modera el impacto para las aerolíneas y, en última instancia, para los pasajeros.

Para las empresas vascas que utilizan los aeropuertos de la comunidad para sus exportaciones y viajes de negocio, la subida mínima evita un encarecimiento adicional de la cadena logística en un momento de presión inflacionista. La noticia llega cuando el barril de Brent ronda máximos y el queroseno, uno de los principales costes de las aerolíneas, se ha convertido en una amenaza para la viabilidad de numerosas compañías de bajo coste.

La advertencia de las aerolíneas: 'Habrá quiebras'

El contexto de la decisión no puede entenderse sin la crisis del queroseno. Michael O'Leary, consejero delegado de Ryanair, lanzó un aviso directo antes de conocerse la medida del ministerio: «Si el precio sigue en 150 dólares el barril en julio, agosto y septiembre, habrá quiebras». Sus palabras reflejan la preocupación de un sector que afronta un aumento de costes difícil de trasladar a los billetes sin perder demanda.

La advertencia de O'Leary no es un caso aislado: la patronal de las aerolíneas y las compañías de bajo coste han venido denunciando en los últimos meses que el encarecimiento del combustible está erosionando sus márgenes y que muchas operaciones en rutas de corto y medio radio, especialmente en el mercado europeo del que depende Euskadi, dejan de ser rentables. La moderación de las tasas es, por tanto, una herramienta más para contener el coste final del billete y evitar que la crisis del queroseno se traslade con más fuerza al consumidor.

En el caso del aeropuerto de Bilbao, que ha venido registrando cifras récord de pasajeros y mercancías, la subida mínima de las tasas ayuda a mantener la competitividad de la infraestructura como puerta de entrada y salida de la economía vasca hacia Europa y mercados internacionales. La decisión del Ejecutivo central, aunque no tiene una relación directa con la política vasca, condiciona el coste de las conexiones aéreas de las que dependen tanto el turismo como los negocios en Bizkaia, Gipuzkoa y Álava.

Un choque con la CNMC y el futuro de la inversión aeroportuaria

La decisión del ministerio choca frontalmente con el dictamen de la CNMC, que había solicitado una rebaja de las tasas en lugar de una subida. El regulador considera que las tarifas aeroportuarias en España son ya de las más elevadas de Europa y que un incremento adicional perjudicaría la competitividad de los aeropuertos españoles. La postura del ministerio, sin embargo, intenta equilibrar las necesidades de inversión de Aena y las presiones de las aerolíneas.

Mientras, Aena mantiene su plan de expansión y modernización, que requiere de un flujo de ingresos estable. La subida de tres céntimos, aunque mínima, supone un reconocimiento a esa necesidad de financiación, pero muy por debajo de lo que el gestor considera necesario para acometer sus proyectos. Entre ellos está la ampliación del aeropuerto de Bilbao para absorber el crecimiento de tráfico, un plan que afecta directamente al desarrollo económico de Bizkaia.

El desacuerdo entre las tres partes —ministerio, regulador y gestor— deja abierta la puerta a futuros ajustes en función de la evolución del precio del crudo. Con el barril en 150 dólares y el queroseno presionando a las aerolíneas, la decisión del Gobierno de moderar la subida de tasas se presenta como un intento de dar estabilidad al sector en un momento de máxima incertidumbre. La medida, en cualquier caso, tendrá un impacto directo en las tarifas que pagan los pasajeros y en la competitividad de las empresas que usan estos servicios, como las vascas, que ven en la conectividad aérea un elemento clave para su proyección exterior.

El ministerio no ha dado explicaciones más detalladas sobre los criterios que han llevado a fijar esa cifra, pero el contexto de crisis energética y las advertencias sectoriales parecen haber sido determinantes. El caso queda ahora en manos de la tramitación administrativa y de las reacciones de los distintos actores implicados, incluida la propia Aena, que podría recurrir la decisión si considera que compromete sus inversiones.