El Gobierno Vasco impulsa 'Basque Train 35', un proyecto liderado por Talgo para una nueva generación de trenes de alta velocidad
El Gobierno Vasco ha puesto en marcha 'Basque Train 35', un proyecto enmarcado en su Plan de Industria que, bajo el liderazgo de Talgo y con la participación de empresas vascas como Ingeteam y Basquevolt, pretende sentar las bases de una nueva generación de trenes de alta velocidad. La iniciativa, que cuenta con una inversión inicial que supera los 100 millones de euros, busca posicionar a Euskadi en el mercado ferroviario europeo en un momento de apuesta por el transporte transfronterizo.

Un proyecto con sello vasco para el tren europeo
El nuevo proyecto 'Basque Train 35' nace del Plan de Industria del Ejecutivo autónomo y tiene como objetivo desarrollar una nueva generación de trenes de alta velocidad. Según ha destacado el columnista Andrés Fernández en Crónica Vasca, la iniciativa se apoya en el liderazgo de Talgo, ahora dirigida por el empresario vasco José Antonio Jainaga, y en la colaboración de empresas del territorio como Ingeteam y la alavesa Basquevolt.
La apuesta llega en un momento en el que Europa impulsa el transporte ferroviario y trabaja en la construcción de una red transfronteriza. En ese contexto, será fundamental contar con modelos de trenes que puedan operar indistintamente en cualquier país. Talgo ya dispone de un modelo que funciona bien, pero el objetivo ahora es dar un paso más con la participación de firmas vascas de diferentes sectores.
La inversión inicial supera los 100 millones de euros, una cifra que refleja la ambición del proyecto y su encaje en la estrategia industrial del Gobierno Vasco para mantener e impulsar la industria como 'joya de la corona' de la economía vasca.
Colaboración público-privada y apuesta por la innovación
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la colaboración público-privada y la participación de empresas vascas de diferentes sectores para construir una iniciativa ganadora de manera compartida. Fernández subraya que este modelo de cooperación debería replicarse en otros ámbitos, como ya se ha hecho en automoción con Mercedes.
Las instituciones, señala, deben fomentar espacios de colaboración donde la innovación y los conocimientos cruzados puedan incrementar la competitividad del tejido industrial vasco, generar riqueza y crear empleo. 'Basque Train 35' se presenta así como un ejemplo de cómo la cooperación entre el sector público y el privado puede dar frutos en sectores estratégicos.
La iniciativa también tiene un valor simbólico para Álava, donde Talgo tiene su sede. No es casualidad, apunta el columnista, que el Made in Araba Day, la iniciativa impulsada por la Diputación Foral de Álava para dar a conocer el talento de sus empresas, haya elegido el ferrocarril como sector invitado en su edición de 2026. En el territorio hay otras industrias más pequeñas que trabajan desde hace años para un sector con un potencial de crecimiento notable.
Infraestructuras pendientes: la Y vasca y la estación de Vitoria
El impulso al sector ferroviario vasco llega en una semana en la que está prevista una nueva reunión en Vitoria-Gasteiz con el Ministerio de Transportes para definir de manera más concreta la futura estación de Alta Velocidad de la ciudad. Además, sigue pendiente la decisión sobre por dónde se conectará la Y vasca con Pamplona y hay diferentes tramos de obras en la conexión con Burgos y, por tanto, con el resto de la red de Alta Velocidad española.
Fernández recuerda que el proyecto de la Y vasca lleva más de 30 años de espera, pero considera que, con las elecciones en el horizonte, puede ser un acicate para impulsar estas infraestructuras pendientes. 'Euskadi es un territorio con un emplazamiento inmejorable para convertirse en una de las regiones europeas que lideren esta transformación ferroviaria del continente', afirma.
Para lograrlo, además de acuerdos como el de 'Basque Train 35', el territorio necesita infraestructuras de primer nivel que lo conecten de manera efectiva con el resto de Europa. La electrificación del transporte, insiste, es una transformación que no tiene marcha atrás, y Euskadi debe prepararse para liderarla o, al menos, participar activamente en ella.



