Cebek critica al Gobierno vasco por subir el 4,5% a los funcionarios en plena negociación salarial
Las relaciones entre la patronal vasca y el Ejecutivo autonómico viven un nuevo episodio de tensión. El presidente de Cebek, Guillermo Buces, ha criticado la subida salarial del 4,5% prometida por el Gobierno vasco a sus funcionarios, en un contexto de inflación cercana al 5% y de negociaciones sectoriales clave para las pymes. El malestar se suma a los desencuentros previos en materia fiscal, ayudas a empresas y salario mínimo.

La subida del 4,5% a los funcionarios, en el punto de mira
El presidente de Cebek, Guillermo Buces, ha cargado contra el Gobierno vasco por el incremento salarial del 4,5% anunciado para los empleados públicos el próximo año. En un contexto preelectoral, Buces ha señalado que "la administración no debería ir por libre, ni siquiera en campaña".
La subida prácticamente cubrirá la inflación de este año, que ronda el 5%, según los datos que maneja la patronal. Sin embargo, Buces advierte de que muchas empresas, especialmente las pymes, no podrán asumir ese mismo esfuerzo en las nóminas de sus trabajadores.
El mensaje de Cebek llega en plenas negociaciones de convenios sectoriales clave, como el del metal, que afecta sobre todo a pequeñas y medianas empresas. La patronal vizcaína considera que las administraciones tienen una capacidad de gasto de la que carece el tejido productivo, y que las subidas salariales en el sector público generan una presión adicional sobre las empresas privadas.
Un historial de desencuentros en salarios e impuestos
No es la primera vez que los empresarios vascos y el Gobierno autonómico chocan por los salarios. Hace una década, el entonces consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, reclamaba a las empresas un esfuerzo para aumentar la recaudación por IRPF, lo que fue interpretado por las patronales como un intento de hacerles responsables del crecimiento económico "a golpe de subida salarial", según denunció en su momento el entonces presidente de Cebek, Iñaki Garcinuño.
En materia fiscal, la tensión también es histórica. El año pasado, la reforma acordada por PNV, PSE y Podemos fue calificada por la presidenta de Confebask, Tamara Yagüe, como un "castigo" a los empresarios. La patronal había presentado una propuesta con 15 medidas en materia de impuestos, de las que solo una se incorporó al texto final. "En la mayoría han ido en contra de lo planteado por Confebask", criticó Yagüe.
Otro frente abierto: la modificación de la ley de ayudas a empresas aprobada en 2023, a instancias de EH Bildu, para evitar que las compañías se lleven actividad fuera de Euskadi. Las patronales consideraron entonces que el nuevo requisito convertía a las empresas en 'pecadoras' y desincentivaba la inversión.
El salario mínimo vasco, otro punto de fricción
Confebask, la patronal que agrupa a Cebek, Adegi y SEA, también se ha mostrado contraria a la propuesta del Gobierno vasco de negociar un salario mínimo para todos los convenios del País Vasco. Una posición que choca directamente con el vicelehendakari y consejero de Empleo, Mikel Torres, quien ha mostrado su disconformidad con el planteamiento empresarial.
Las tres territoriales que forman Confebask representan mayoritariamente a empresas de pequeño y mediano tamaño, que en muchos casos carecen de la capacidad financiera para acometer incrementos salariales como los que se negocian en los convenios del metal. Ese es, precisamente, el telón de fondo de las tiranteces entre patronales y sindicatos.
El aviso de Buces a las centrales sindicales es claro: muchas empresas no van a poder pagar la inflación del 5%. Un mensaje que también sirve de advertencia ante las negociaciones sectoriales que están en marcha.



