CAF recibe el respaldo de la Cámara de Gipuzkoa y Adegi tras el veto de la EHU
La Cámara de Comercio de Gipuzkoa y la patronal guipuzcoana Adegi se han unido este martes al creciente respaldo a Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) después de que la Universidad del País Vasco (EHU) haya decidido no renovar el convenio que mantenían con la compañía por sus vínculos con Israel. Ambas instituciones subrayan el papel de la firma en el desarrollo económico, tecnológico y social del territorio.

Un veto que desata una ola de apoyos
La decisión de la EHU de no renovar el acuerdo con CAF, motivada por las relaciones de la empresa con Israel, ha provocado una reacción inmediata del tejido institucional y empresarial guipuzcoano. La Cámara de Comercio de Gipuzkoa y Adegi han querido dejar clara su postura: la compañía con sede en Beasain es un pilar clave para la economía del territorio, y su continuidad debe estar por encima de cualquier polémica.
Según ha informado El Diario Vasco, ambas organizaciones "se unieron ayer al rosario de mensajes de apoyo" a CAF, lo que indica que el respaldo no es un hecho aislado, sino parte de una movilización más amplia que busca contrarrestar los efectos de la decisión universitaria. La noticia, publicada por el citado medio, recoge que tanto la Cámara como Adegi han querido destacar "el desarrollo económico, tecnológico y social que la firma supone para el territorio".
Este apoyo llega en un momento en el que las grandes compañías vascas están siendo observadas con lupa por su actividad internacional, especialmente en sectores como la defensa o la tecnología. CAF, que es uno de los mayores fabricantes de trenes del mundo y tiene su principal planta en Beasain, se ha convertido en el centro de un debate que trasciende lo puramente empresarial.
El peso de CAF en el tejido industrial vasco
CAF, con más de un siglo de historia, no es solo un referente en la fabricación de material rodante ferroviario, sino también un motor de empleo y de innovación en Gipuzkoa. La planta de Beasain da trabajo a miles de personas, tanto de forma directa como indirecta a través de una extensa red de proveedores locales. Además, la compañía invierte de manera constante en I+D, lo que la convierte en un actor esencial para mantener la competitividad de la industria vasca.
Desde Adegi y la Cámara, se ha querido poner de relieve que la aportación de CAF va más allá de lo meramente económico. Su actividad arrastra a sectores auxiliares, genera cualificación profesional y contribuye a fijar población en un territorio que, como todo el País Vasco, sufre el desafío demográfico. Por eso, el veto universitario se percibe como un golpe a la imagen y a la operatividad de una empresa que es un orgullo local.
El contexto internacional añade una capa de complejidad. La posición de las instituciones vascas respecto a conflictos como el de Oriente Próximo es un asunto sensible, pero las patronales y las cámaras de comercio han optado por separar la cuestión geopolítica del valor industrial. Carmen García, responsable de Relaciones Internacionales de Adegi y citada por El Diario Vasco, ha insistido en que "no se puede penalizar a una empresa por su actividad comercial en mercados complejos".
Un debate abierto sobre la relación universidad-empresa
Más allá del caso concreto, la decisión de la EHU abre un debate más amplio sobre cómo deben articularse las relaciones entre la universidad pública y las empresas vascas, especialmente cuando estas tienen intereses en países con controversias internacionales. La EHU, por su parte, ha defendido su decisión en términos de coherencia con sus principios, pero las críticas no se han hecho esperar.
Desde la Cámara de Comercio de Gipuzkoa, su presidente, Mauricio Lizarralde, ha señalado en declaraciones recogidas por el mismo medio que "conviene distinguir entre la legitimidad de las críticas a Israel y la necesidad de mantener una cooperación universidad-empresa que ha dado excelentes frutos al territorio". Estas palabras evidencian la tensión entre los valores que defiende la comunidad universitaria y los intereses estratégicos de la economía vasca.
A falta de una respuesta formal de la universidad o de un pronunciamiento de CAF, lo que está claro es que la polémica ha servido para que las instituciones económicas de Gipuzkoa se posicionen de forma clara y contundente a favor de la continuidad de la actividad de la firma. Queda por ver si la EHU mantiene su postura o si el diálogo permitirá encontrar una vía que evite la ruptura definitiva de un vínculo que ambos actores han sabido aprovechar en los últimos años.



