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Las elecciones sindicales de Mercedes Vitoria se disputan bajo la presión asiática y con el convenio en juego

Unos 5.000 trabajadores de la planta de Mercedes en Vitoria elegirán a su nueva representación sindical a finales de noviembre, después de un ciclo marcado por conflictos laborales y por la presión de la competencia asiática sobre el grupo alemán. La cita llega además en un momento clave: el comité que salga de las urnas afrontará la negociación del próximo convenio de la factoría, cuyo actual expira el 31 de diciembre de 2026.

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(El Español)

Un proceso electoral en un contexto adverso

La visita de Unai Sordo a la planta de Mercedes Vitoria ha dado el pistoletazo de salida a la carrera sindical en la que está considerada la factoría más grande de Euskadi. Según información publicada por Crónica Vasca, en torno a 5.000 empleados están llamados a votar por su representación sindical a finales de noviembre, después de unos años especialmente conflictivos y condicionados por un contexto internacional complejo.

La representación sindical actual está liderada por ELA, que cuenta con 10 de los 31 miembros del comité. Sin embargo, esa correlación de fuerzas podría variar, y la nueva delegación marcará el rumbo de los próximos meses, incluida la negociación del convenio colectivo de la fábrica, que deberá renovarse a partir de enero de 2027. Las conversaciones para el nuevo acuerdo se iniciarán a finales de este año y estarán marcadas, previsiblemente, por la inflación.

El clima en la planta no es precisamente de calma. Los últimos años han estado cargados de tensión, con medidas como la supresión del tercer turno o la contratación de personal a través de empresas de trabajo temporal, que han sido duramente criticadas por los sindicatos. Todo ello se suma a un escenario de incertidumbre provocado por las previsiones a la baja del grupo Daimler, dueño de Mercedes-Benz, presionado por la competencia asiática.

La presión asiática pesa sobre el grupo alemán

El contexto internacional no es un telón de fondo abstracto: influye directamente en la actividad de la planta vasca. En julio, el grupo alemán anunció que sus ingresos en 2026 serán "ligeramente inferiores" a los 132.200 millones de euros del año previo, según los datos recogidos en la información publicada.

El primer trimestre del año ya arrojó cifras negativas. Los ingresos alcanzaron los 31.602 millones de euros, un 4,9% menos que en el mismo periodo de 2025. Las entregas de coches descendieron un 6%, hasta 419.430 unidades, mientras que las furgonetas cayeron un 3,2%, con 80.256 unidades entregadas.

La división de furgonetas es la que afecta directamente a Euskadi, ya que la planta de Vitoria es una de las principales productoras de este tipo de vehículos del grupo. Según los datos del Eustat citados en la información, la producción de la planta alavesa estaría presentando unos datos levemente por debajo de los del año anterior. Aun así, esta división parece estar sobrellevando mejor la presión internacional que la de turismos.

La furgoneta eléctrica, apuesta estratégica

A pesar de la debilidad de las cifras, la planta de Vitoria cuenta con un elemento diferencial: la furgoneta eléctrica, denominada VLE. Fue la gran apuesta de la multinacional alemana y supuso una inversión de cerca de 1.000 millones de euros para el reacondicionamiento y preparación de la fábrica alavesa. La producción de este modelo arrancó el pasado mes de junio, tal y como recoge la información publicada.

La planta vasca espera fabricar en torno a 11.000 vehículos eléctricos este año, de los más de 130.000 que tiene planeados el grupo a nivel global. Esta apuesta por la electrificación es vista como una de las pocas vías para contrarrestar la presión de los fabricantes asiáticos, que están ganando cuota de mercado en el segmento de los vehículos eléctricos.

El arranque de la producción de la VLE coincide con la recuperación del tercer turno el pasado 13 de julio, después de que el ritmo de producción obligara a suprimirlo y a implementar la llamada 'novena hora' los últimos meses, concretamente desde marzo de este mismo año. Una medida que fue duramente criticada por todos los sindicatos de la planta.

La contratación temporal, foco de conflicto

La gestión de la plantilla ha sido otro de los puntos de fricción en los últimos tiempos. La información publicada destaca que fue muy criticada la contratación de más de 1.400 trabajadores a través de Empresas de Trabajo Temporal (ETT).

Desde ELA, LAB y ESK tacharon esta iniciativa de "precaria", dado que, según denunciaron, en muchas ocasiones estos trabajadores "no cobran lo que deberían", no disponen de la ropa adecuada y son contratados "de un día para otro y sin formación". Estas denuncias han alimentado el malestar sindical y podrían influir en la decisión de los votantes en las próximas elecciones.

Con estos antecedentes, la renovación del comité de empresa no es un mero trámite: de él depende la estrategia sindical para los próximos años, incluida la defensa de las condiciones laborales en un contexto de ajuste y de transición hacia la movilidad eléctrica. La negociación del convenio será la primera gran prueba para la nueva delegación, que deberá equilibrar las demandas de los trabajadores con las presiones del grupo alemán por contener costes.